importaría enseñarte, Lils~.
Expulsó algunas risitas, con diversión. Hacía tiempo que no veía al de cabellos bicolor.
—¿Es que has mejorado en tus juegos o algo así mientras no nos veíamos, eh?
Sonrió al ver la tirada que hizo Lilia. Era un buen combo... Ah, resulta que ahora son los dos ludópatas, parece.
—¡Has vencido a la ciega grande! —aplaudiría, pero sus manos están enterradas en la funda que su compañero le regaló— Se te va a dar de fábula, resulta. No me (»)
este juego no tengo ni idea. Me vas a tener que enseñar porque quiero jugarl-¡Oooh, brilla! ¿Ha sido bueno mi toque mágico?
Dijo entre risitas satisfechas.
Pero qué maldad la del muchachito —viejuno— que ama darle pequeños microinfartos con sus apariciones repentinas... Están acelerando su muerte.
—¿A ver, a ver? ¿Sabes jugar? Es que esa te mejora los jokers y te da más multi.
Pues está asomado a su propio móvil. A ver qué hace.
Reírse un poco ha sido involuntario. Es tan divertido y adorable verlo asustado que no se le borra la enorme sonrisa de la cara.
— Vale~
Aún flotando, se acerca a la pantalla y presiona el ratón para realizar la tirada.
—¡AY, LILS! ¡Pero qué susto!
Tanto que se le ha caído el teléfono de las manos. Pobre alma, se le rompe el cacharro y empieza a llorar ahí mismo.
—¿Quieres tirar tú, mejor? Confío en tu criterio~.
—Pf, yo creo que podríamos encontrar a Lils sin su ayuda, no te preocupes.
Tampoco quería que fuera a molestar a Jamil, que ya debía tener suficiente.
—¡Así también charlamos un ratito! Que hace mucho que no te veía, Kalim~.
—¡Ja, ja, me parece perfecto, Cater – san!
No tiene idea de que sea eso pero el que tenga miedo de morir que no nazca.
—¡Busquemos primero a Lilia–san! Tiene que estar por aquí. Le diré a Jamil que nos ayude a buscarlo.
—Vayamos lento, por favor... Necesito ordenar mis ideas y... deshacerme de este mal sentimiento, ¿sí...?
Musitó. Ahora el Diamond se hallaba oprimiendo el cuerpo foráneo entre sus brazos, de nuevo.
Pues prácticamente... Trey jugaba al detective, porque no había absolutamente nadie que pudiera comprender la profundidad de sus problemas o de sí mismo... Porque ni él mismo lograba conectar finalmente con quién era realmente. Aunque al final, incluso si esto parecía un (»)
de limpiar bien el rostro masculino, observando el mismo con una mezcla de sentimientos que no sabía muy bien como desmenuzar.
——Solo quiero que te metas en la cabeza que no me voy a separar de ti, ya sea como pareja o amigo.
—Eres un encanto... E imagina fijarte en mí —apenó su expresión, con una sonrisa cansada—. Eres súper cute, eso no lo olvides nunca.
Con cariño, el muchacho delizó el pulgar sobre los labios ajenos. Aquellos que había besado tantas veces bajo el título de «amigos».
palabras ni las confesiones, YK... Pero... Sería mentir si digo que no te amo y que no me gustas... Y que sí quiero estar contigo... Pero no quiero que se acabe, de verdad...
Ni siquiera apartaba su tez vermellón del uniforme contrario. No quería que Trey lo viera en ese estado.
¿Y es que Trey pretendía comprender a un sujeto que no se entendía a sí mismo? Por supuesto... Cater podía entender a todos, pero no a sí mismo. Por lo tanto, a saber qué le deparaba a Trey intentando deshacer ese embrollo rosado que tenía por cerebro.
El joven sollozó con (»)
—N-No quiero terminar esto contigo... Trey... —pausó— Quisiera arruinar nuestra amistad como ya lo está si es que... hay algo más allá...
«Algo más allá», aquello que rechazó. El joven notaba su faz ardiendo a medida que avanzaba con sus palabras.
—... No soy bueno con las (»)