⚠️ La parte más honesta de toda la industria de la IA probablemente se filtró por accidente.
Mientras algunos CEOs admiten que harán falta entre 6 y 8 billones de dólares en infraestructura para justificar una demanda que todavía no existe, ahora aparece un documento interno de Microsoft donde la primera fase de su nuevo asistente Scout sería: “hacer a la gente adicta”.
Muchos se enfocarán en la palabra. Yo me enfoco en el modelo.
Porque cuando una tecnología necesita cantidades históricas de capital, centros de datos gigantescos, consumo energético masivo y márgenes que aún no aparecen, el activo más valioso deja de ser la innovación y pasa a ser la dependencia.
Las redes sociales ya demostraron que la atención humana puede monetizarse mejor que cualquier producto físico. Ahora la siguiente fase parece ser convertir la IA en una extensión permanente de la mente, del trabajo y de la vida diaria.
- No quieren que uses la IA.
- Quieren que no puedas funcionar sin ella.
Y cuando una empresa diseña una tecnología para generar dependencia antes que valor, deja de construir herramientas y empieza a construir hábitos.
Las redes sociales nos vendieron conexión y terminaron multiplicando problemas de ansiedad, aislamiento y adicción digital. La pregunta es si estamos viendo el mismo experimento, pero esta vez a una escala mucho mayor.
La respuesta de Oscar, el asistente -humano-de MercadoLibre, que me jura (dos veces) que no es IA.
¿Cómo no constituye una estafa que se presenten como humanos cuando no lo son?
El cierre es espectacular.