Estabas ahí, tan tranquilo me contagiaste tu tranquilidad en ese instante... Claro, yo ya no podía transmitirte mi tristeza, yo ya no podía transmitirte nada, estabas ahí, sentí ganas de salir pronto, por un segundo pensé que podía interrumpir tu sueño, pero era un sueño eterno.
Tenemos que elegir rodearnos de felicidad. Todos los días. Todas las veces. Todo lo que podamos. Sí, también incluye lo que pensamos y decimos, porque esa también es una fuente de alegría o malestar.
No es que exista la gente promedio y la gente especial, pienso que TODOS somos extraordinarios en algo, todos podemos ser como Beethoven, Miguel Ángel, Einstein, todos tenemos un don, pero no todos descubrimos cuál es.