No te das cuenta de lo mucho que una persona te hace retroceder hasta que ya no tratas con ella. El peso que te quitas de encima es innegable. Te quedas preguntándote cómo lo toleraste tanto tiempo. A veces, el hecho de que la gente no esté en tu vida es una bendición
no importa cuánto ames a una persona, tu amor no le va a ganar nunca a su crianza, a los años donde nadie lo escuchó, a los padres que no lo vieron, a la idea limitada del amor con la que creció y mucho menos a su fachada de autosuficiencia, puedes amar muchísimo a alguien y aún así no ser suficiente para sanar el peso que esa persona carga