Existen personas que van a su bola, y no pierden ni tiran su tiempo metiéndose en la vida de los demás, yo he aprendido a distinguirlas por una cosa. Transmiten paz.
Vuelvo a verte, morena,
entre la gente,
tan guapa como siempre
pero ahora en los hoteles
muerdo otra ropa interior.
Vuelvo a verte sonriendo
en los andenes,
tapándome la luna
(y nunca la del coche),
callando este derroche,
gritando “yo o ninguna”.