Creo que el vibe coding expone algo incómodo: El problema no es tanto aprender a programar.
El problema es tener la disciplina para terminar lo que empiezas.
Los programitas rápidos dan satisfacción. Sistemas en producción dan responsabilidad.
@silvercorp Yo lo uso como si tuviera un junior a mi cargo y haciendole code review de todo, siempre hay que dudar de lo que hace porque uno se encuentra cada cosa...
Venezolano encara a manifestantes pro-Nicolas Maduro en la embajada de USA ciudad de México, resulta que todos eran de Mexicanos del partido Morena y ninguno era venezolano. 🤣🤣🤣
Quien odia la AI claramente nunca ha usado Glean en organizaciones enormes.
O Cursor para explicar codebases legacy.
ngmi anyway con tus muñequitos feos, maifren. Sorry not sorry.
En algún punto de tu carrera, el talento deja de ser suficiente.
No porque dejes de aprender, sino porque entras en esa etapa maldita donde el trabajo duro solo sube la curva del esfuerzo, pero el reconocimiento se aplana.
A la mayoría de nosotros que nacimos sin capital social, nos educaron con la mentira más rentable del sistema:
“Tú solo trabaja bien. Sé el mejor en lo tuyo. Y eventualmente lo van a reconocer”
Lo repetimos como loro mientras otros, con menos horas, menos código, menos cicatrices, son promovidos más rápido.
Nos dijeron que el mérito se ve solo…
Y ahí estás tú: el que salva el release, el que arregla lo que nadie entiende, el que sostiene el equipo mientras otros se cuelgan las medallas.
El héroe funcional.
Tan indispensable, que no te pueden promover sin que todo se caiga.
Mientras tanto, el que sabe hablar en los canales correctos, el que cena con los directivos, el que entiende las reglas no escritas del juego, se sienta en la mesa donde se deciden los ascensos…
y tú sigues escribiendo commits que ni tu equipo lee.
Entonces te convences de que la meritocracia no existe. Que solo avanzan los apalancados, los que tienen carisma.
Pero la verdad es más cruel:
No te están castigando por no tener contactos, te están castigando por creer... Por creer que el talento habla por sí solo.
Pero hay salida.
Y no tiene nada que ver con cambiar tu personalidad, o comprometer tu dignidad... sino con aprender a jugar el juego sin perder tu esencia.
Es lo que llevo ya casi 2 meses desarmando con los ingenieros que han agendado una mentoría conmigo.
Si ya eres Senior y sientes que llegaste al techo, escríbeme si te interesa aprender cómo romperlo.