Que los de tu casa no reciban solamente las sobras de tu paciencia. A veces somos amables con desconocidos, sonreímos fuera, escuchamos a todos… y al llegar a casa respondemos mal precisamente a quienes más amamos. No permitas que la confianza se convierta en descuido.
Creo que una de las experiencias más conmovedoras de la vida es descubrir que alguien disfruta genuinamente de tu presencia. No de lo que le das, ni de tus logros. Solo de ti, de tus pensamientos, de tu energía y de tu existencia.