Uno de los grandes problemas de Colombia es que su sector privado es tan o más rosquero que el público pero pagan menos y explotan más. De ahí que tanta gente se quiera ganar una plaza pública.
Se acabó la pauta y apareció la verdad: sin plata del Estado, muchos programas progres y mamertos no existen. No tenían audiencia, tenían presupuesto. Cerraron la chequera pública y se desplomó el “éxito”. Sin subsidio, nadie las ve.