Ha habido alguien en Ferrari al que directamente se le ha ido la olla.
Porque sí, alguien ha pensado que era una idea brillante fabricar una especie de Prius de 600.000 euros, con el montón de gente inteligente que trabajan en estos proyectos, el que manda debe de ser algún cuñado.
Como decía Enzo Ferrari: “Quien compra un Ferrari quiere un mito, no un electrodoméstico”.
Pues bien, han acabado creando un artefacto que parece el resultado de un experimento absurdo: como si un iPad se hubiera follado a una tostadora.
Mucha pantalla, mucha eficiencia, mucha tecnología… pero mucha menos que un BYD chino de 30.000 euros.
El problema es que los millonarios son caprichosos, sí, pero también compran exclusividad, carácter y cierto exceso irracional.
Nadie se deja cientos de miles de euros en un Ferrari para sentir que conduce una lavadora premium feo de cojones con modos de conducción.
Y ahí es donde el supuesto Ferrari “Luce” —o como termine llamándose el invento híbrido/eléctrico de turno— tiene un problema serio: cuesta verlo convertido en objeto de deseo.
Porque Ferrari siempre vendió emoción mecánica y un diseño espectacular.
Si eliminas eso, te queda solo un coche carísimo intentando justificar su precio con pantallas y marketing verde.
Y para eso ya existe Toyota y BYD.
Bastante más barato, además.
Vivimos tiempos de absoluta mediocridad.
Qué queréis que os diga... yo tenía un recuerdo más amargo del interior del Hyundai Coupe de primera generación.
Conducir un coche muy ligero con un gordo dos litros delante en estado de origen (era raro probar uno de serie en su momento) me ha retrotraído a una conducción mucho más "limpia y directa" que teníamos en los noventa y que, sencillamente, ya rara vez encontramos en coches modernos.
Lo bonito de los "USPI noventeros" es justo ese punto de modernidad que tienen (no se sienten arcaicas máquinas de conducción, sino coches bien resueltos que lo hacen "todo bien") sin caer en toda la filtración electrónica que ha venido durante prácticamente tres décadas desde entonces.
Saliendo de mi turno de 8 horas después de:
- Hacer scroll durante 8 horas
- Haberme tomado 67 descansos para fumar
- Echar un buen mojón
- No hacer absolutamente nada productivo durante todo el día