Ni lo piense, lo peor está por venir. Sé lo que le digo, hay gente en el equipo del presidente completamente obnubilada con las ideas de Moreno. Incluso toman notas cada vez que abre la boca. Le digo que de ahí puede derivarse cualquier desastre.
A mí bollos los que me gustan son los de chorizo, porque los de chocolate por ejemplo no es que sepan mal, que están buenos, pero que luego se deja uno un pastizal en el dentista con tanta caries.
Hombre, comandante, yo entiendo que al alto mando no le siente bien este ascenso fulgurante, pero que ya sabe que yo soy un tío humilde, que a mí estas cosas no se me suben a la cabeza, que yo estoy para llevar el sentimiento del cuerpo a los oídos del presidente, nada más.
Me llena de orgullo y satisfacción anunciar que desde hoy complementaré mi curro en el barrio con el nuevo puesto que me ha conseguido un amigo. Gracias especiales al inspector Montoya, que me apoyó a perseguir mis sueños y a no rendirme.
Échele imaginación, Comandante, yo cada noche imagino un abanico de posibilidades, aunque lamentablemente son todas ilegales. Ah, si fuese en otros tiempos...
Comisario Castro, Moreno ha hecho saltar las alarmas y ha movilizado a nuestros mejores efectivos porque se ha encontrado un sapo en el baño. ¿Qué cree usted que yo deba hacer ante eso?
¿Me está usted diciendo que hemos puesto en alerta a un equipo de contención biológica y a las fuerzas de operaciones especiales... porque ha salido un anfibio del WC?