Ronaldo y Ronaldinho son el claro ejemplo de dos brasileños que jamás caerían en las garras de los evangélicos. Tal vez en las garras de los travas sí, pero jamás en las del evangelio.
Ni con Árbitro, ni con altura, ni con localía, ni con pirotecnia, ni con Infantino, ni en el Azteca y ni con la Rosa de Guadalupe, valieron es geiboooor.
Paraguay no merece ni medio elogio. Una cosa es ser defensivo, meter pierna y competir con garra; otra muy distinta es ser marrullero, tramposo y jugar al límite de la agresión con la venia del árbitro.
Hoy tenían que acabar con 9, mínimo. Inexplicable que se fueran sin una amarilla. Y lo peor: ni perdiendo intentaron jugar fútbol.
Ayer Cabo Verde dio una lección de fútbol defensivo digno. Lo de Paraguay hoy fue basura competitiva, sostenida por el peor arbitraje de este Mundial.