No quedará en la noche una estrella.
No quedará la noche.
Moriré y conmigo la suma
del intolerable universo.
Borraré las pirámides, las medallas,
los continentes y las caras.
Borraré la acumulación del pasado.
Haré polvo la historia, polvo el polvo
Dice la Constitución claramente que la renuncia de un Magistrado Electoral solamente procede por causa grave que debe aprobar el Legislativo. La carta de renuncia presentada el día de ayer no expone ninguna que la justifique. Se va porque “ha tomado la decisión de concluir el ciclo…” e incluso pone fecha para hacerlo. Seguramente el Senado la aprobará.
Interpretar las normas a conveniencia, atropellando la Constitución, se está volviendo la regla en México. Si la causa grave ya no es requisito para renunciar, ¿qué sentido tiene que la Constitución la exija?