Me parece que no es una buena idea convertir la tasa de cambio en un objetivo de política pública para proteger a sectores perjudicados por la apreciación del peso, varios de los cuales, además, se beneficiaron enormemente cuando el dólar estuvo por encima de $4.500. Eso introduciría un problema importante de riesgo moral, al generar la expectativa de que el Estado debe proteger a las empresas frente al riesgo cambiario, reduciendo los incentivos para diversificar mercados y fuentes de ingresos, aumentar la productividad y utilizar adecuadamente mecanismos de cobertura.
Un peso fuerte también genera beneficios. Millones de consumidores se favorecen de importaciones más baratas, disminuye el valor en pesos de la deuda externa y se abaratan los viajes y otros gastos en el exterior. Además, reduce el costo de importar bienes de capital, maquinaria y tecnología.
Precisamente por eso, este debería ser un buen momento para aprovechar el menor costo de esos bienes e impulsar la inversión y la productividad, que son las verdaderas fuentes del crecimiento económico de largo plazo. Frente a los problemas estructurales de inversión y productividad que tiene Colombia, la tasa de cambio es un problema de tercer orden.
Sobre la necesaria eliminación del impuesto al patrimonio
El impuesto al patrimonio aplica a las personas naturales con un patrimonio líquido superior a 72.000 UVT, aproximadamente $3.800 millones. Luce progresivo, pero tiene dos problemas de fondo: en ausencia de un mecanismo global de tributación, incentiva el traslado de los grandes patrimonios a otras jurisdicciones; y es altamente distorsionante, porque grava el capital con independencia de su rentabilidad: una tarifa de 1,5% sobre un activo que rinde 3% real equivale a una tasa efectiva del 50% sobre rentas que ya fueron gravadas al generarse.
La experiencia internacional ha sido mala. En 1990 doce países europeos tenían impuestos recurrentes sobre el patrimonio neto. Hoy solo tres los mantienen: España, Noruega y Suiza. Colombia es, por tanto, una excepción dentro de una tendencia internacional que ha llevado a abandonar este tipo de impuestos por sus bajos niveles de recaudo y sus efectos sobre el ahorro, la inversión y la movilidad de los capitales.
En Colombia, en 2024 el impuesto al patrimonio recaudó apenas $1 billón, cerca del 0,6% de los ingresos administrados por la DIAN. Al mismo tiempo, se ha registrado una caída del 24% en el número de declarantes y del 36% en el valor patrimonial reportado entre las personas con patrimonios superiores a $12.000 millones. Pero lo más preocupante es que quienes trasladaron su patrimonio y permanecen menos de 183 días al año en el país no solo dejaron de tributar por su patrimonio: ahora tampoco pagan impuesto de renta.
Por estas razones, la eliminación del impuesto al patrimonio es una medida necesaria para mejorar la estructura tributaria, reducir las distorsiones sobre el ahorro y la inversión e incentivar el retorno de capitales desde el exterior (incluyendo el de jugadores de fútbol, como anecdóticamente se ha observado en los últimos años).
Petro subió el salario mínimo no para ayudarle a los pobres…
Sino como estrategia electoral.
La inflación en Colombia va disparada y son los pobres quienes más sufren.
La pobreza se acaba con productividad, empleo, seguridad y confianza inversionista, no con populismo.
Es un placer ya no tener que pelear con el petrismo y solo dejar que la realidad les dé su golpe. Siempre supimos que el gobierno de Petro era un gobierno criminal y ellos lo negaban, pero ya conocemos su condescendencia con el Clan del Golfo. También negaron que Cepeda podría ser un potencial dictador, y el tipo perdió las elecciones y han demostrado no respetar la democracia.
Seguramente se destaparán más verdades que harán caer todos los chantajes morales con los que pretendieron creerse superiores por años.
Esta gente es muy chistosa. ¿Están alardeando porque asistieron a una reunión para el empalme con un gobierno entrante que no reconocen?
Ojo, porque puede significar que, implícitamente, reconocen al nuevo gobierno. Y sabemos cómo reacciona Petro cuando le llevan la contraria.
Así es la realidad financiera de Colombia:
Suponga que usted y su esposa ganan 7 millones, pero en la casa se gastan 10 millones de pesos. Todos los meses su familia se endeuda unos 3 millones de pesos y lo paga con su tarjeta de crédito y cuando esta se agota entonces tiene que buscar otra tarjeta con otro banco. Claramente ese nuevo banco revisa su historial y sabe que usted ya está endeudado, así que lo ve como un riesgo y por lo tanto decide entregarle crédito, pero con una tasa de interés mucho mayor.
Ahora usted tiene dos deudas y la última, que tiene mayores tasas, la usa para pagar la deuda vieja con tasas menores. Usted se siente bien porque ha cumplido con su deuda y ha honrado sus obligaciones, pero ahora tiene una deuda más cara y no sabe cómo va a pagarla.
Claramente usted no puede acusar a sus acreedores, usted decidió voluntariamente meterse en esa deuda. La única salida es recortar sus gastos a menos de los 7 millones que recibe mensualmente y usar lo que le sobra a terminar de pagar sus deudas.
Esto es a lo que se enfrenta el nuevo gobierno: una estructura derrochadora y tiene sí o sí parar el chorro de gasto.
La deuda de Colombia hoy, si la dividimos entre los más de 51 millones de colombianos es de 20 millones de pesos. Es decir, cada colombiano que nace, amanece en esta vida endeudado por 20 millones de pesos.
El gobierno del “pueblo” nos dejó en un estado crítico. Toca ser serios: el recorte se viene y debe ser profundo: despido de miles de trabajadores del Estado, fusión de entidades y desaparición de otras; además de una Reforma Tributaria que incentive más inversión y producción, que deje de ahogar a las empresas.
40 Billones Mensuales!
Sin una sola obra, inversión, proyecto en ejecución.
Ustedes son conscientes de que significa eso.
Para que tengan idea, la primera línea del metro de Bogotá costó 28 Billones.
Entre 2026 y 2030 se deberán amortizar $442 billones de deuda pública. Se suman otros $278 billones de intereses para un gran total de $720 billones en servicio de deuda. Cada colombiano deberá pagar $14 millones en promedio.
Los efectos del desgreño y la "fiesta" fiscal.
@petrogustavo Acomoda fechas que le convienen, celebra logros de entidades que usted atacó y encima se anima a poner como logro el déficit fiscal de pandemia que le deja al próximo gobierno.
Seattle’s World Cup Pride Match went on despite objections from Iran and Egypt’s soccer federations, becoming a celebration of free expression, inclusion, and the global game.
https://t.co/SZSPF0erae
Two regimes that jail and hang gay men just played the World Cup’s Pride match.
Both demanded FIFA shut it down. FIFA refused, so they had to compete in the gayest stadium of the World Cup.
I'd call that poetic justice.