@ExoSapiens El cristianismo debe entender que la cúpula israelita es más parecida a Anás y Caifás, que a David o al compita que hizo sonar unas trompetas y destruyó una muralla. Entendiendo eso, el cristianismo debe condenar a los Sionistas.
@TuiteroSismico@enrivalti La misma táctica que en Palestina. Bombardeas y expulsas a los nativos del lugar, para después colonizar. Esos sionistas son el verdadero anticristo, no sé porque el cristianismo los apoya.
ESTADOS UNIDOS: LA GUERRA ININTERRUMPIDA.
Aunque antes de 1846 hay una serie de guerras desatadas por Estados Unidos; expediciones navales a lugares tan remotos como Sumatra, Trípoli o Argel; así como intermitentes guerras contra los “indios de la frontera”, fue en la guerra contra México donde se asentó definitivamente el carácter expansionista e imperial de la república oligárquica del norte. En la década siguiente, fuerzas de Estados Unidos intervinieron en Argentina, Nicaragua, Uruguay y Panamá; amenazaron a México para apoderarse de la Mesilla; hicieron alardes frente a Japón y desembarcaron en China junto con los británicos.
Tras un breve respiro causado por su Guerra de Secesión, continuaron sus incursiones en Asia, América Central y El Caribe, pero en 1870-1890 dedicaron sus mayores energías a la “conquista del oeste”, es decir, el exterminio de los indígenas nómadas de las grandes llanuras. En la década de 1890 las operaciones pasaron de ser exhibiciones de fuerza para volverse guerras de conquista: Cuba, Puerto Rico, Hawai y Filipinas se convirtieron en colonias o semicolonias del imperio, cada una a su modo y con distintos estatutos jurídicos; y poco después se adueñaron del estratégico istmo de Panamá. En 1935 Smedley D. Butler escribió:
“Dediqué 33 años de mi vida a la infantería de marina. Serví desde segundo teniente hasta mayor general. Y durante ese periodo dediqué la mayoría de mi tiempo a ser un golpeador de alta categoría para el gran empresariado, para Wall Street y los banqueros. Fui un estafador, un gangster para el capitalismo… Ayudé a hacer seguro a México, especialmente Tampico, para los intereses petroleros estadounidenses, en 1914. Ayudé a hacer de Haití y Cuba un lugar decente en donde los chicos del National City Bank pudieran recaudar ingresos. Ayudé en la violación de media docena de repúblicas centroamericanas para beneficio de Wall Street… Ayudé a purificar a Nicaragua para la casa banquera de Brown Brothers en 1909-1912. Traje la luz a República Dominicana para los intereses azucareros estadounidenses, en 1916. En China, ayudé a asegurar que la Standard Oíl pudiera avanzar sin ser molestada... Viendo hacia atrás, creo que le podría haber ofrecido algunas pistas a Al Capone. Lo más que logró fue operar su negocio en tres distritos. Yo operé en tres continentes.”
Estados Unidos emergió de la primera guerra mundial como la potencia dominante del Continente Americano, y de la segunda guerra mundial como una de las dos superpotencias del mundo bipolar y con mucho, la más agresiva: la amenaza nuclear nació con el despiadado genocidio de civiles japoneses en Hiroshima y Nagasaki. En 1947 se inauguró formalmente la Guerra Fría, que de fría no tuvo nada en Corea y menos aún en Viet-Nam: una guerra brutal y devastadora que duró veinte años y en la que Estados Unidos desplegó cientos de miles de soldados y violó todas las leyes de la guerra.
Viet-Nam no está en mi memoria directa personal, pero sí lo están la agresión constante a Nicaragua desde 1979; la invasión de Grenada, la enésima invasión de Panamá; el apoyo constante a las guerras de Israel contra sus vecinos y a los crímenes de lesa humanidad (hoy genocidio) contra el pueblo palestino, el financiamiento y armamento de los talibanes en guerra contra los soviéticos en Afganistán y de Sadam Hussein en su guerra contra los Ayatolas iranís… para luego ver cómo se volvían contra sus criaturas en devastadoras e interminables intervenciones militares en Afganistán e Irak ya posteriormente a la caída de la Unión Soviética. No cabe en un artículo enlistar todas las intervenciones armadas de Estados Unidos en otros países.
Y todo esto lo aprueba, lo respalda la mayoría de los ciudadanos estadunidenses así como hemos visto que la mayoría de los ciudadanos israelíes aprueba la política genocida que en Gaza practica su Estado. Además del racismo y el supremacismo imperiales, desde el inicio de la guerra fría (señalan tanto Eric Hobsbawn como Joseph Fontana en sus monumentales monografías sobre la historia del siglo XX ) se construyó un consenso con base en la paranoia (https://t.co/C3FfTEgBWC) y la inyección del terror al comunismo. No está de más señalar que los poderosos de “Occidente” temían más a la subversión y a la revolución que a una Unión Soviética poco agresiva. Terror a la catástrofe nuclear, a la tercera guerra mundial, al fin del mundo, pero más aún, al “comunismo”. Colapsada la Unión Soviética al perder por poquito la carrera parejera con Estados Unidos (la crisis terminal del orbe bipolar, que explica muy bien Eric Hobsbawn https://t.co/0qi7Ergvi9), la paranoia anticomunista se transfirió al “terrorismo global” y al mundo islámico, con iguales efectos y resultados parecidos: guerras parciales que reactivan a la agonizante economía estadunidense.
Creo que todos estos recuerdos son para recordarme una cosa: desde que soy mayor de edad los alarmistas me han alarmado con el fin del mundo en al menos cinco ocasiones: 1990 (Irak), 2001 (Afganistán), 2003 (Irak, otra vez), 2024 (Gaza); y ahora, 2025, con la guerra contra Irán desatada por Estados Unidos y su títere/vanguardia armada, Israel. Pero de ello extraigo una lección: el negocio del Imperio no es destruir el mundo, así que podemos estar tranquilos a ese respecto. No habrá guerra nuclear ni tercera guerra mundial. Eso sí, como seres humanos debemos hacer cuanto esté en nuestras manos (que es bien poco) por detener el genocidio en Gaza. O quizá no tan poco: trabajar porque este país nunca respalde esas acciones.
@HernnCortes Ya solo falta que esa cifra sea comprobada con hallazgos arqueológicos. Simplemente en el Templo Mayor solo han encontrado menos de 500 osamentas y no todas tienen evidencia de haber sido sacrificadas; pero bueno, ya solo faltan 1'999,500 por ser halladas.