En mi trabajo hay algo peor que el estrés: la normalización de la incompetencia.
Personas que no leen, no revisan, no preguntan… pero opinan fuerte. Errores repetidos, excusas recicladas y una confianza que no se corresponde con los resultados. Y lo más incómodo no es verlos fallar, es ver cómo el sistema los protege mientras al que sí se exige le cargan más peso.
Yo llego, hago mi parte, corrijo lo que otros rompen y sigo adelante como si nada. Sonrío. Cumplo. Pero por dentro hay una pregunta que me quema: ¿hasta cuándo uno tiene que pagar el precio de ser responsable en un entorno donde mediocridad y comodidad mandan?
No sé si bajar mi nivel para encajar o seguir empujando solo contra la corriente.
Y eso, créeme, desgasta más que cualquier jornada larga.
El problema es la gente incompetente… o el que todavía se toma su trabajo en serio?
Reel que envió, reel que debe tener su reacción y bueno un comentario si tienes tiempito, pero no hagan eso de ver todos y solo comentar unito al final, duele oye.
Quedé wtf riéndome y llorando como loquita con el tercer capítulo de Cuando la vida te da mandarinas. El actor se lanzó de un buque y se puso a nadar hasta alcanzar la orilla donde encontró a su chica! 😮
Mis gatos son parte de mi, como ramas. Cuando les duele algo o están asustados, yo también lo siento. Así también como sus ronroneos y su amor hacia mi ❤️ suena extraño pero es real.
Cuando uno viene de un ambiente laboral hostil resulta casi que sanador trabajar con personas que siempre actúan desde la bondad y el cuidado por el otro.
Sí hay otra vida, y mucho mejor, compañeros.
Mi Juanita, mi angelito de la buena suerte ❤️ el abuelito está muy feliz. Definitivamente hay situaciones que nos hacen descansar en el presente y agradecer. Gracias universo, gracias Dios.