Es obvio que no son ni fueron el partido de la libertad económica ni de las ideas hayekianas (que no entienden y caricaturizan). La pregunta es por qué nos invitaban a quienes sí defendemos esas ideas a ser parte de su partido socialdemócrata e intervencionista.
Absurdo. Walmart, Costco y Kroger, después de décadas perfeccionando su logística, apenas tienen márgenes cercanos al 3%. Si una tienda pública vende 30% más barato, no es porque sea más eficiente, sino porque el contribuyente cubre la diferencia. Lo único que resulta de esto son quiebras, menos oferta y escasez.
Desde que apareció ARA y D1 la calidad de la comida rápida y de los postres en barrios bajó bastante. Ahora toca rebuscar mucho un buen sitio porque la gente ya no usa productos de calidad, pero si te cobran esa hamburguesa con tocineta rebajada con harina a $50.000
Más aportes al semillero de ideas que crece a diario en @10ampro
Comparto cuatro ideas sencillas para mejorar el estado de las cosas
(y para irritar mamertos):
1. Deberíamos reducir el Congreso en un 50%.
2. Toda regulación económica nueva debe eliminar al menos tres regulaciones existentes.
3, Toda empresa estatal debe privatizarse.
4. Todo ciudadano debe poder escoger libremente entre prestadores estatales y privados en educación, salud y pensiones.
Ya vendrán los leguleyos santanderistas de siempre a explicar por qué “eso no se puede”.
Pero en la batalla cultural sí vale la pena discutir lo ideal, incluso lo imposible. Son estos los temas que nos llevan a modificar la visión y los valores.
Hay muchas ideas más…todas sin pedir intervención estatal.
Existen tres planos inmutables de la realidad que ninguna ley, intención del legislador, ni fallo judicial pueden alterar jamás:
La Realidad Ético-Moral (La naturaleza de los derechos): La ley puede sancionar el despojo o decretar el exterminio de un grupo humano. El texto legal dirá que es "conforme a derecho", pero la tinta del legislador jamás transformará la agresión sistemática en justicia. Los derechos inalienables anteceden al Estado.
La Realidad Física (Las leyes de la materia): El Congreso puede aprobar una ley que determine que volar es un derecho fundamental y derogar la ley de la gravedad. Pero quien se lance al vacío perecerá. La ley no tiene jurisdicción sobre la física ni sobre las leyes intangibles de la naturaleza.
La Realidad Económica (Las leyes de la escasez y la acción humana): La ley puede rebautizar un costo laboral como "prestación social" o "derecho conquistado". El papel afirmará que es un beneficio extra pagado por el empleador, pero la realidad es que todo costo solo puede financiarse con la productividad real que el trabajador genera. La ley no crea riqueza ni altera la escasez; únicamente prohíbe disponer de ella o impone su diferimiento por la fuerza.
El positivismo formalista comete la miopía trágica de confundir la capacidad de coerción con la capacidad de creación. El Estado posee el monopolio de las armas para castigar a quien desobedezca la norma, pero fuera del tribunal, la realidad física, moral y económica destruye sistemáticamente la ilusión jurídica.
Nunca hemos estado ni cerca de un mercado omnipotente.
Ni siquiera un mercado fuerte.
Tanto es así, que usted ni quiere competir en el mercado de las ideas con un partido de Derecha que diga con orgullo que es de Derecha.
No simple socialdemocracia.
La falta que nos hace que más estudiantes de derecho vean análisis económico.
Afirmar que "estamos hablando de derecho y no de economía" es como diseñar un avión diciendo que "estamos hablando de ingeniería y no de física".
La teleología no crea riqueza ni altera la escasez. Cambiarle el nombre en un papel a una fracción del costo laboral no hace que el dinero brote del aire. La ley puede ordenar la forma de entrega, pero es la productividad del trabajador la que paga cada centavo.
El positivismo legal pretende que rebautizar un concepto contable altera su sustancia ontológica. Si mañana una ley decreta que el 10% del sueldo de un trabajador se llamará "Tributo a la Felicidad del Empleado", el papel dirá que es un "derecho a la felicidad", pero la realidad financiera seguirá siendo exactamente la misma: una retención sobre la masa salarial del trabajador. El derecho no crea recursos ex nihilo. La norma solo puede redistribuir o diferir riqueza previamente producida por la productividad del trabajador.
La única manera de disminuir la pobreza es con la creación de riqueza. El Estado que interviene en el mercado para generar "inclusión" sólo beneficia a los políticos que, como usted, lo controlan.