LO ÚLTIMO 🇻🇪🚨| Blanca Rosa Marmol, exmagistrada del TSJ sobre la reforma Penal:
"El problema que tenemos es que no hay independencia del poder judicial y el poder ejecutivo está constantemente interfiriendo en el poder judicial".
16 𝐚ñ𝐨𝐬 𝐝𝐞 𝐚𝐠𝐨𝐧í𝐚: 𝐥𝐚 𝐣𝐮𝐞𝐳𝐚 𝐪𝐮𝐞 𝐝𝐢𝐣𝐨 “𝐧𝐨” — 𝐲 𝐥𝐨𝐬 𝐯𝐞𝐫𝐝𝐮𝐠𝐨𝐬 𝐪𝐮𝐞 𝐭𝐨𝐝𝐚𝐯í𝐚 𝐧𝐨 𝐡𝐚𝐧 𝐩𝐚𝐠𝐚𝐝𝐨
Chávez ordenó su destrucción en cadena nacional. Maduro la mantuvo presa. Delcy Rodríguez le negó la amnistía. Una casta de jueces sin escrúpulos firmó los papeles. Y un régimen entero la condenó por un delito que ni siquiera existe. Esta es la historia de María Lourdes Afiuni y de todo lo que le deben.
Por Elizabeth Sánchez Vegas
Imagina que haces tu trabajo con integridad absoluta. Que cumples la ley al pie de la letra. Que respaldas tu decisión en un pronunciamiento de las Naciones Unidas. Y que al día siguiente estás en una celda rodeada de las mismas criminales que tú misma habías sentenciado, mientras el hombre más poderoso del país te llama “bandida” por televisión frente a millones de personas.
Eso no es una novela de Kafka. Eso le ocurrió a la jueza venezolana María Lourdes Afiuni Mora el 10 de diciembre de 2009, el Día Internacional de los Derechos Humanos, con toda la ironía que eso implica, cuando cumplió una decisión respaldada por el Grupo de Trabajo sobre Detenciones Arbitrarias de la ONU y fue arrestada horas después por orden directa de Hugo Chávez, quien desde una cadena nacional exigió que la condenaran a 30 años de prisión. La pena máxima en Venezuela. Sin juicio. Sin pruebas. Con la rabia de un caudillo herido como único fundamento.
Han pasado 16 años. Y la pesadilla todavía no ha terminado.
Afiuni había otorgado medidas cautelares al empresario Eligio Cedeño, cuya detención el propio organismo de la ONU había declarado arbitraria e ilegal. Hizo exactamente lo que la ley y la comunidad internacional le pedían que hiciera. Chávez la convirtió en su enemiga personal ante toda Venezuela. En cualquier democracia del mundo, esa interferencia del Ejecutivo sobre el Poder Judicial hubiera bastado para un juicio político fulminante. En Venezuela bastó para mandar a una mujer inocente a prisión.
Hay cosas que pasaron dentro de esas paredes del INOF que cuestan escribir. Que cuestan leer. Que esta jueza tuvo que narrar en voz alta, en un tribunal, frente a sus verdugos, para que quedaran en el expediente, porque era la única manera de que el mundo lo supiera. No vamos a repetirlas aquí con detalle, porque ella merece más que ser recordada por lo que le hicieron. Pero sí diremos esto: lo que sufrió María Lourdes Afiuni en esa cárcel no fue descuido ni negligencia. Fue deliberado. Fue sistemático. Y fue documentado por la ONU, por Amnistía Internacional y por ella misma, con una valentía que ningún ser humano debería verse obligado a tener.
Las consecuencias físicas la acompañaron por años: una infección uterina que la llevó al quirófano a las 24 horas de su primer excarcelamiento, una segunda cirugía en 2012 y disparos de desconocidos contra su propia vivienda cuando ya estaba en arresto domiciliario. El mundo lo denunció. El chavismo no escuchó.
Y entonces llegó el golpe más absurdo de todos, el que resume mejor que cualquier otro argumento lo que es la justicia venezolana bajo este régimen. En marzo de 2019, diez años después de su arresto, un tribunal la condenó a cinco años de prisión. El cargo: “corrupción espiritual.”
Detente ahí. Léelo de nuevo. Corrupción. Espiritual.
No existe ese delito en el Código Penal venezolano. No existe en ningún código penal del planeta. Cuando los venezolanos lo buscaron en internet al conocerse la sentencia, lo único que aparecía eran referencias religiosas y esotéricas. El propio director del Foro Penal Venezolano lo dijo sin rodeos: “La inmoralidad o la corrupción del espíritu son temas de la religión, no del Derecho.” Un abogado penalista lo tradujo al lenguaje de la calle: “Es como condenar a alguien por homicidio sin que exista un muerto.” Y la razón por la que llegaron a ese absurdo es aún más reveladora: la propia fiscal del caso reconoció en el expediente que no había beneficio económico, ni cobro, ni promesa de dinero, que es exactamente lo que la ley exige para configurar corrupción. No tenían caso. No tenían prueba. No tenían delito. Entonces inventaron uno. Le llamaron espiritual y firmaron los papeles.
Nicolás Maduro gobernó trece años con el expediente de Afiuni sobre la mesa. Tuvo la autoridad moral y constitucional de cerrar ese caso desde el primer día de su gobierno. Eligió no hacerlo. Cada año de silencio fue una firma tácita sobre la continuación del crimen.
Y luego está Delcy Rodríguez y aquí viene la contradicción más cínica de toda esta historia, la que hay que leer con calma. En 2026, como presidenta encargada de Venezuela, Rodríguez anunció con fanfarria una gran reforma del sistema judicial. Habló de transparencia, de renovar el Tribunal Supremo, de acabar con los jueces que en sus propias palabras “cobran comisiones para otorgar libertades.” Prometió transformación profunda. Mientras pronunciaba esos discursos, la familia de Afiuni presentó su caso ante el Programa de Convivencia y Paz, el programa bajo el mando directo de Delcy Rodríguez. La respuesta fue silencio. Luego fue un no. No se puede hablar de reforma judicial con credibilidad mientras María Lourdes Afiuni sigue sin pasaporte, sin derecho al voto, sin poder hablar en público, y obligada a presentarse ante el mismo sistema que la destruyó cada treinta días, como recordatorio permanente de que el poder no perdona.
Detrás de todos ellos hay una fila de jueces que firmaron cada auto, cada resolución, cada prórroga. Jueces que sabían que “corrupción espiritual” no existía en ninguna ley y firmaron de todas formas. La magistrada Elsa Gómez, señalada por la propia Sala Constitucional del TSJ por actuar “de forma grotesca.” Maikel Moreno, expresidente del TSJ, pieza clave en el control judicial del régimen. Ambos salen ahora por la puerta trasera de una “renovación” que los jubila en silencio, sin un solo cargo, sin rendir cuentas a nadie. La crueldad más refinada de este sistema es que sus cómplices no van presos. Se jubilan. Se reciclan. Y el teatro cambia de actores, pero las víctimas siguen siendo las mismas.
Y para que nadie dudara del alcance de su venganza, el régimen también fue por su abogado: el Dr. José Amalio Graterol, quien la defendió durante años con valentía y rigor frente a un sistema que hacía todo lo posible por aplastarla, fue forzado al exilio en 2017. Defender a Afiuni tenía un precio y él también lo pagó.
Venezuela está cambiando. Lentamente, dolorosamente, con pausas y retrocesos que desafían la paciencia, pero cambiando. Ya hubo excarcelaciones. Ya hay negociaciones. Ya hay una Premio Nobel de la Paz 2025, María Corina Machado, que dice en voz alta lo que millones susurran desde hace un cuarto de siglo. El sistema que destruyó a Afiuni está siendo desafiado desde adentro y desde afuera como nunca antes en su historia.
Y cuando ese cambio se consolide y se consolidará, el primer símbolo verdadero de que Venezuela recuperó su justicia no debería ser un discurso ni una foto oficial. Debería ser algo mucho más sencillo y mucho más poderoso: una mujer con el pasaporte en la mano, cruzando libremente la ciudad que la tuvo presa, para abrazar a los nietos a quienes tanto le deben. Sin restricciones. Sin presentarse ante ningún tribunal. Con su nombre y su dignidad completamente restaurados ante la historia.
𝑳𝒐𝒔 𝒗𝒆𝒓𝒅𝒖𝒈𝒐𝒔 𝒕𝒊𝒆𝒏𝒆𝒏 𝒏𝒐𝒎𝒃𝒓𝒆. 𝑸𝒖𝒆𝒅𝒂𝒓𝒐𝒏 𝒆𝒔𝒄𝒓𝒊𝒕𝒐𝒔. 𝒀 𝒍𝒂 𝒉𝒊𝒔𝒕𝒐𝒓𝒊𝒂, 𝒒𝒖𝒆 𝒆𝒔 𝒊𝒏𝒇𝒊𝒏𝒊𝒕𝒂𝒎𝒆𝒏𝒕𝒆 𝒎á𝒔 𝒑𝒂𝒄𝒊𝒆𝒏𝒕𝒆 𝒒𝒖𝒆 𝒄𝒖𝒂𝒍𝒒𝒖𝒊𝒆𝒓 𝒓é𝒈𝒊𝒎𝒆𝒏, 𝒚𝒂 𝒍𝒐𝒔 𝒆𝒔𝒕á 𝒆𝒔𝒑𝒆𝒓𝒂𝒏𝒅𝒐.
P.D. — Soy venezolana. He seguido esta historia, como tantas otras de mi país, desde el primer día. Y hoy simplemente sentí que no podía dejar pasar un día más sin plasmarla, porque algunos silencios también tienen un precio.
Totalmente FALSO, la propia Fiscal de Luisa Ortega Díaz señaló a viva voz, y así quedó asentado en el expediente, que Afiuni nunca recibió dinero ni promesa de este a cambio de su decisión, mucho menos tuvo que ver con alguna conspiración, informense antes de repetir falacias
Estimado @SecRubio@SenRickScott
En este video de Carla Angola, se dice toda la verdad acerca del holocausto Venezolano y las violaciones a los Derechos Humanos cometidas y que se siguen cometiendo.
Delcy Rodríguez, Diosdado Cabello y Jorge Rodríguez tienen que liberar a los presos políticos ya.
El país entero está esperando.
No hay reconciliación sin justicia y reparación.
Libertad para los presos políticos.
Ya son 19 las personas q han perdido la vida mientras permanecían en custodia del Edo. Venezolano. Descansa en paz Alberto Rafael Solarte , un abrazo a sus familiares en este momento tan doloroso. #TodosTienenQuePagar
#Venezuela. Estos ciudadanos están DESAPARECIDOS en Venezuela.
Al dia de hoy, no hay respuesta por parte del Estado sobre su paradero. La cadena de mando de la estructura Criminal al Mando deben saben donde están.
Alcides Mora. Desaparecido el 27/02/15
Esneider Vergel. Desaparecido el 27/02/15
Eliecer Vergel. Desaparecido el 27/02/15
Nelson Alexis Gimenez Canelon, desaparecido el 18/ 04/ 2017
TCnel Juan Hurtado Campos. Desaparecido el 04/09/18
Hugo Marino Salas Desaparecido el 20/04/19
Jorgen Yoneyker Guanares Mendoza Desaparecido el 02/07/24
#Venezuela. Epa Jorge @jaarreaza Aqui vengo a recordarte quien eras y que le debes a la Justicia, no porque lo necesites, porque yo se que tu sabes que fuiste un Alto Responsable de Crimenes de Lesa Humanidad, sino porque sigues siendo un pobre mequetrefe desubicado y cómplice, que cree que los venezolanos no tienen memoria.
Esto es para que no te vuelvas a meter con las victimas de la Estructura Criminal de la que eres parte, porque el puestico ese que tienes en la AN no será eterno.
Fuiste Vicepresidente de Nicolas el REO, desde el 11 de marzo de 2013 al 6 de enero de 2016. Es decir, eras el 2do. ALTO RESPONSABLE de la represion sistematica y Crimenes de Lesa Humanidad sucedidos en 2013, 2014 y 2015 , y ademas, tenias a TU CARGO la direccion del SEBIN precisamente.
Si, tu eras su JEFE, y bajo tu dirección, las desapariciones forzadas, detenciones arbitrarias, TORTURAS, etc, cometidas por ese Organimo de Seguridad en todas sus sedes, INCLUYENDO EL HELICOIDE, idiota. Ese del que ahora te burlas, y donde no solo han torturado a tus compatriotas, sino donde han muerto tambien presos politicos. Centenas de Jóvenes fueron torturados en ese lugar bajo tu responsabilidad.
Tambien fuiste Canciller, del 2 de agosto de 2017 al 19 de agosto de 2021. El VOCERO de la Narcotirania en el exterior, callando y negando los Crimenes cometidos durante las protestas del 2017, las fraudulentas elecciones del 2018 y las decenas de detenidos en el contexto electoral, y acusaciones contra lideres politicos y activistas, la detencion de militares y civiles torturados cruelmente, etc, mientras TU MENTIAS y Protegias a Nicolas y la estructura criminal callando y mintiendo.
Tu debes estar feliz si "transforman al Helicoide", porque crees que eso borrara las huellas de las Torturas y tu responsabilidad, pero resulta que NADIE borrara en la cabeza de centenas de victimas lo que les pasó y como era ese antro del horror
He pedido públicamente a las autoridades estadounidenses que se preserve ese lugar como museo de la memoria. Nadie puede olvidar lo que sucedio ahi en todos los centros de tortura en VENEZUELA
@StateDept@SecRubio
Y para finalizar, lo que se exigia era la liberacion de todos los presos politicos, no que los cambiaran de un centro de tortura a otro, pero creo que eso era muy profundo y dificil de entender para alguien como tu.
Yo si te puse en mi cadena de mando. Y tu lo sabes.
Con los Presos Politicos, los que han pasado por ese lugar y los que murieron, no te burles!