De Cartagena
La concordancia entre lo célico y el piélago,
la onomatopeya espumosa,
la mirada mohína afrocaribeña
y mi libro, mojado, abierto y sin leer.
El día en el que descubrí que la persona que más amo abusaba de mi confianza, ese día también descubrí que la nobleza y la empatía requieren estrategia, y por ningún motivo emoción.
Para mí, el ego es una droga dura que nubla el entendimiento, bloquea la sensibilidad, causa la autodestrucción y repercute en el deterioro del entorno.
Una cosa con la que nunca me podré sentir identificada es, la rivalidad femenina, esa urgencia de hacer fracasar a la otra, ese tipo de auto aversión, simplemente no lo entiendo.