Ha muerto el padre jesuita Javier Giraldo.
Quizás nuestro mejor defensor de los derechos humanos. Su compromiso total con la comunidad de San José de Apartadó convertida en una comunidad de paz martirizada por la masacre, fue, quizás, su obra social más memorable.
Me enseñó como invrstigar la inmensa mortandad que dejaron los narco paramilitares y fué gracias a su método que puede hacer mis debates en el Congreso sobre la para política.
Adiós amigo, ha muerto ennla luz y la verdad.
Ad Astram
Hoy parte la eternidad nuestro amado Sacerdote @javiergiraldosj en medio del dolor por la partida, agradezco su existencia en nuestra vida, en nuestras lucha y su compañía permanente en cada paso de la vida.
In Memoriam: P. Javier Giraldo, S.J (1944-2026)
La vida de Javier ha marcado a Colombia: una vida dedicada sin miedos al servicio de los empobrecidos, los perseguidos y los sobrevivientes del conflicto.
La autoridad de Javier, tan menudo y tímido, nunca brotó de cargos o medallas sino de su fidelidad a la verdad de las víctimas. Siguió a Jesús al lado de quienes fueron despojados y maltratados y así se convirtió en un "baluarte" de credibilidad, justicia y resistencia en medio de la barbarie que hemos vivido.
Javier construyó comunidad y la comunidad lo protegió hasta el final. Comprendió que la fe cristiana es llamado a tocar las heridas del cuerpo sufriente de Cristo en la carne de los más vulnerables.
Con tristeza te despedimos, Javier: hiciste de la verdad tu única defensa. Tu legado permanecerá como una huella imborrable en esta herida historia. Tu compromiso es una exigencia para los que seguimos aquí: la certeza de que no hay seguimiento auténtico de Jesús sin compromiso con los que sufren.
Querido Javier: no te queremos "descansando", sigue intercediendo ante el Buen Jesús por nosotros, por esta Colombia que sufre, para que habitemos caminos de compasión y solidaridad. Hasta siempre.
Con Juliana Guerrero, la falta de un título fue un “escándalo nacional”. Y estuvo bien: sin méritos, nadie debería dirigir el Estado.
Hoy, un bachiller manejará billones del Fondo de Reconstrucción y los mismos medios que ayer se rasgaban las vestiduras guardan un silencio casi funerario.
La explicación es sencilla: nunca les importó el título, ni la meritocracia, ni el país. Les importaba quién gobernaba.
Cuando el nombramiento no es de los suyos, investigan. Cuando es de los suyos, encubren con silencio.
El periodismo obedeciendo a sus jefes.
Para combatir los incendios del Tolima se requiere de manera URGENTE al menos la presencia de 3 helicópteros cisterna en la zona. Hay muchísima vegetación combustible y el fuego está alcanzando alturas de más de 15 metros, en este momento. Esto pasa, hoy 23 de agosto, 4:30 de la tarde. Hay más de 200 hogares en alterta roja. Quién tiene esos helicópteros? Sé que acá hay al menos dos. Los he visto en operación simultánea en los incendios forestales de Bogotá ¿Cuántos están operando en este momento en el área?
Son muy raros.
Ponen una cara triste y preocupada cuando la noticia es buena para los trabajadores.
Y el rostro es sonriente cuando la noticia es pésima para los trabajadores.
En quince días de mandato Abelardo ya se apareció tirando besos en una tragedia, llegó al territorio con balones de fútbol, borró a las niñas del lenguaje institucional, cedió en soberanía para permitirle a los gringos entrar a operar en suelo colombiano, nos metió en un lío diplomático con medio oriente, permitió el ingreso de genocidas al país, entorpeció ayudas internacionales en el terremoto, propuso sacarnos del Estatuto de Roma, derogó protecciones al trabajador, levantó la protección jurídica de Santurbán y se pasó por la faja al congreso y a la corte al menos tres veces. Quince días.
“La baja de natalidad es por culpa de los PAÑUELOS VERDES”
Javier Gerardo Milei, 55 años, sin hijos, 5 perros clonados (no existen), usa carpeta de apego, lo maquilla la hermana.
Cuando una mujer negra viajaba ocasionalmente en helicóptero, era un escándalo nacional.
Ahora un hombre blanco lo hace todos los días y reina el silencio, quizás el problema nunca fue el helicóptero, sino quién iba sentado dentro.