Antes sabía todo de ti, tus horarios, tus anécdotas, tu día día y aún así no me sentía plenamente parte de tu vida. Ahora no sabemos nada la una de la otra y sin embargo se sigue sintiendo complicidad lejana, silenciosa, restos de un pasado.
Cuando pasas del enojo a la indiferencia comprendes que ya no hay vuelta atrás. Así que diría que lo peor no es pasar del amor al odio, creo que lo que es peor pasar del odio a la indiferencia.