"Golpe para los afectados por la Dana. La alcaldesa de Valencia ha denunciado que el Gobierno no ha pedido aún las ayudas a Europa y el plazo se agota en una semana. En Bruselas lo confirman".
2 meses y medio después de la tragedia, ¿a qué espera Moncloa?
@Alissonofabitch Esta relación terminó hace 8 años, ella tenia 22. Es como dato, que siempre está bien contrastar de todas formas.
Ella actualmente tiene 30🥶
Educamos a nuestra hija para que fuera una buena persona, inculcándole principios y valores. Kira nació con bondad y empatía ya inscritas en su ADN, y en nuestro hogar la educación complementó esas cualidades innatas.
"No hagas a nadie lo que no quieras que te hagan a ti. No se debe pegar a nadie", le repetíamos constantemente. Aunque sabíamos que ella jamás haría algo así, queríamos que comprendiera desde muy pequeña lo que es correcto. Era una joven excepcional, de esas personas que, a pesar de su inteligencia y su buena presencia, no buscan destacar. El bullying le convirtió en una persona tímida, pero aún así irradiaba luz. Siempre tenía una sonrisa para todos. Aunque dominaba el inglés desde muy muy pequeña nunca presumió de ello, y también hablaba francés. Poseía un talento para los idiomas, al igual que su madre.
Dos años y medio después de su suicidio, seguimos aprendiendo a vivir sin ella. Es muy difícil; es como vivir en una dimensión distinta donde todo es peor, como si estuviéramos en un videojuego en el que la vida que llevamos no es real y para nosotros sus padres no lo es, porque Kira no merecía morir, y mucho menos a causa de ese flagelo absurdo y estúpido que es el acoso escolar.
Cada día es otra montaña que escalar, otro día fingiendo normalidad y bienestar cuando en el fondo sabes que serás infeliz para siempre. Te recuperas como puedes, con altibajos, y solo el recuerdo de tu hija hace soportable la permanencia en este mundo y es que a pesar del sufrimiento no te cambiarías por nadie por haberla tenido en tu vida 15 años y medio. Nadie, nadie debería ver morir a su hijo o hija. El tiempo no pasa, queda congelado y para mi fue ayer cuando mi hija marchó.
@AnnaSimo y @manelbalcells por favor, tiene ustedes que mejorar las cosas; legislen, inviertan, actúen para que no muera ni un niño más por acoso escolar.
Ahora necesitamos hacerle justicia, aunque esta sea lenta y tardía, porque aún no es el momento de reunirnos con ella. Pero cuando ese momento llegue, nos abrazaremos los tres eternamente: su madre, mi hija Kira y yo. En ese "más allá", en esa "otra dimensión", volveremos a estar juntos los tres y seremos felices, esta vez para siempre. Kira te quiero, mi princesa, y te extraño cada segundo.
#StopBullyingForKira #ELAcosoEscolarMata #UnaEscuelaQueNoDuela
Los dos cadáveres abrazados que han aparecido en el desierto entre Túnez y Libia no son solo los cuerpos de dos migrantes más que suman a una lista de dolor y ya. No son meros números. Ni simples cifras. Son dos personas que han muerto por buscar una vida mejor, o simplemente en paz, y su historia debe saberse.
La madre se llamaba Fati Dosso (30) y la hija Marie (6) y eran de Costa Marfil. El marido y padre se llama Pato (30) y es originario de Camerún.
Después de intentar cruzar varias veces el Mediterráneo desde Libia y no conseguirlo, se dieron por vencidos y se mudaron a Túnez, donde Fati y Pato pensaban criar a su hija.
Hace unos días, las autoridades de Túnez los echaron en la frontera con Libia, en pleno desierto. Pato fue a buscar agua para la familia, pero luego se perdió. Lo han encontrado vivo hace poco.
Fati y Marie, en cambio, han muerto de sed y hambre.
Estas son las consecuencias de los acuerdos entre UE y países como Túnez y Libia: muerte, muerte y más muerte de inocentes.
Ellos no son los únicos que han pasado por esta situación. Ayer se encontraron a cinco cadáveres más sin vida por una deshidratación lenta y dolorosa.
Cada día, decenas de personas son expulsadas a ese árido desierto sin agua, sin comida y a merced de un sol abrasador con la esperanza de que ocurra un milagro y una patrulla o algún grupo de activistas les encuentren y les salven.
Recordad que nadie pone a su hijo en un barco salvo que el agua sea más segura que la tierra.
«¿Y tú? ¿Qué harías? ¿Hasta dónde llegarías? ¿Hasta dónde caminarías con los pies cansados?
Si oyeras mañana las bombas caer, no muy lejos de tu casa.
Si al principio no querías creerlo, pero tu vecino ya perdió a sus hijas cuando el techo de su hogar se las tragó. ¿Qué harías?
Si te dijera: “Papá tengo miedo” ¿Acaso no matarías dragones? ¿Conquistarías castillos? ¿Escalarías montañas? ¿Desafiarías imperios?».
Reflexionemos. Nos está quedando una sociedad de mierda. Unos comentarios repletos de odio culpabilizando y un sentimiento ausente de empatía al dolor en su estado más puro.
#quesesepa