Vas al supermercado y tienes aire acondicionado. Y al gimnasio. Y a cualquier administración pública. Y si no lo hay, te quejas.
Pero ojo, no te parece bien si se pide que en los centros educativos haya una adecuada climatización.
Qué más nos quedará por ver, leer y escuchar.
Mi madre es una de las cocineras más extraordinarias con las que he tenido la fortuna de encontrarme. Este verano está intentando transmitirme su portentoso talento con clases esporádicas, pero me doy cuenta de que existe un impedimento: se trata de una de esas personas (+)
No por mi, por el bien de los niños, pero una semana más de vacaciones para que los niños puedan jugar con los regalos de Reyes no estaría mal.
Como profe me sacrifico