Cada día tengo más claro que el mejor estado de ánimo no es la felicidad, sino la tranquilidad. Ser feliz es bonito, pero estar en paz y tranquilo es otro nivel.
Cuando menos lo esperas, la vida te vuelve a dar un golpe de realidad, a recordar que la vida es un segundo.
Por eso no podemos olvidar la importancia de cada abrazo, de cada te quiero, de disfrutar de las cosas pequeñas de la vida...