Aficionado al fútbol y el baloncesto, apasionado de la ciencia y la tecnología, enamorado y admirador de la mujer y su belleza. Si te agrada mi perfil sígueme.
Dice defender la ley, pero presume que no quiere pagar impuestos.
Dice defender la democracia, pero llama ilegítimo a un gobierno elegido por millones de mexicanos.
Dice defender la libertad, pero insulta a quienes piensan distinto.
Dice defender la propiedad, pero durante años disfrutó privilegios que muchos contribuyentes comunes jamás tuvieron.
Y cuando la realidad no coincide con sus deseos, ya no habla de convencer, debatir o votar mejor.
Habla de "ir por la mala".
Las espinas no están en la respuesta.
Están en sus propias palabras.
Posdata: La democracia exige tolerancia cuando ganamos y madurez cuando perdemos.
MKZ
🔴💥 BOOOOM 💥🔴
Hablar del demente @rivapa_oficial no es hablar de un periodista y menos un periodista aislado o independiente del poder. Es hablar de una figura formada durante décadas dentro de las élites políticas, mediáticas y económicas que dominaron México mucho antes de la llegada del actual gobierno.
Su trayectoria no nació desde la oposición al régimen, nació desde el corazón mismo del sistema político priista. Es hijo de Emilio Riva Palacio, exgobernador de Morelos por el PRI entre 1964 y 1970, y pertenece a una familia históricamente vinculada al poder político mexicano.
Durante décadas ocupó posiciones estratégicas dentro de los medios tradicionales y estructuras vinculadas al poder gubernamental:
👉 Director general de Notimex entre 1988 y 1990, durante el sexenio de Carlos Salinas de Gortari. (Wikipedia)
👉 Director editorial de El Universal entre 2007 y 2008.
👉 Cofundador o directivo de Milenio, El Independiente, El Gráfico y 24 Horas.
👉 Fundador y director de Eje Central, un medio enfocado principalmente en análisis político y columnas de opinión. (Wikipedia)
👉 Participante constante en espacios de opinión de Televisa y otros grandes consorcios mediáticos.
Es decir, no se trata de un personaje perseguido por el poder. Se trata de alguien que durante décadas formó parte de las estructuras mediáticas más cercanas al establishment político mexicano.
Con la llegada del gobierno del Presidente Andrés Manuel López Obrador, el modelo político-mediático cambió radicalmente. Se redujo la publicidad oficial discrecional, se confrontó públicamente a comentaristas y medios tradicionales, y se rompió la relación de privilegios que durante años existió entre gobiernos y grandes grupos mediáticos.
Desde entonces, este personaje se convirtió en uno de los críticos más constantes del gobierno federal mediante su columna “Estrictamente Personal”, donde frecuentemente publica versiones de ficción basadas en filtraciones, fuentes anónimas y escenarios políticos altamente especulativos.
El propio Presidente Andrés Manuel López Obrador lo señaló en diversas mañaneras como parte de un bloque mediático opositor y como difusor de información falsa o tendenciosa; alo que esté personaje respondió públicamente y llevó algunos de esos señalamientos a tribunales.
Uno de los episodios más polémicos surgió durante el juicio de Genaro García Luna en Nueva York, cuando un testigo mencionó supuestos pagos ilícitos dirigidos a El Universal durante la etapa en que Riva Palacio dirigía el periódico. Él negó tajantemente haber participado en cualquier acto ilegal y rechazó las acusaciones.
La discusión real no es únicamente sobre este personaje como persona. El debate de fondo es el papel que jugaron ciertos medios y comentaristas durante décadas en México, cercanía con gobiernos neoliberales, dependencia de contratos de publicidad oficial, alineación con grupos empresariales y políticos, y construcción de narrativas contra proyectos que amenazan esos intereses.
Este personaje representa precisamente eso, el viejo periodismo de élite que perdió influencia con la llegada de la 4T y que hoy intenta recuperar credibilidad mediante columnas de e ficción, alarmistas, especulación política y ataques constantes al gobierno.
Sus críticos sostienen que muchas de sus columnas buscan instalar percepciones de crisis permanente, caos institucional o ruptura política, incluso cuando los datos no siempre respaldan esas narrativas.
🔴💥 BOOOOOOM 💥🔴
Lo de la Torre Centinela no es un exceso, no es un desliz, no es un error técnico.
Es un acto de entrega deliberada del Estado mexicano.
No hay forma de maquillarlo, permitir que agencias como la DEA, el FBI y la CBP se instalen dentro de un centro de inteligencia nacional es abrir la puerta al intervencionismo extranjero de manera consciente y premeditada.
Esto no es cooperación.
Esto no es coordinación.
Esto es infiltración institucionalizada.
Y quien lo niegue está defendiendo lo indefendible.
Porque aquí no estamos hablando de compartir datos aislados, estamos hablando de permitir que estructuras de seguridad de otro país tengan acceso directo, físico y estratégico al corazón del sistema mexicano.
Eso, en términos reales, significa una sola cosa, el intento de la pérdida de control.
La historia no deja lugar a dudas.
Así empiezan todas las formas modernas de intervención.
No llegan con soldados.
Llegan con credenciales.
No invaden con armas.
Penetran con “acuerdos”.
Y cuando te das cuenta, ya no decides tú.
Eso es exactamente lo que se está gestando.
Hoy se instala la narrativa de “apoyo técnico”.
Mañana será “coordinación operativa”.
Después será “necesidad de intervención directa”.
Es una escalada conocida, documentada y brutalmente efectiva.
Y lo más grave no es solo que esto esté ocurriendo. Lo verdaderamente escandaloso es que se está haciendo desde el propio poder del Gobierno de Chihuahua, en contra del Estado mexicano y de su soberanía.
Esto sin lugar a dudas es actuar en contra del Estado mexicano.
Es vulnerar su independencia.
Es exponer su inteligencia.
Es permitir que intereses extranjeros tengan injerencia directa en decisiones que solo le corresponden al pueblo de México.
No hay patriotismo en esto.
No hay estrategia nacional.
No hay dignidad.
Hay subordinación.
Quieren que la gente lo vea como algo “natural”.
Quieren que parezca inevitable.
Quieren que se acepte como si no hubiera alternativa.
Hoy es la Torre Centinela.
Mañana será cualquier otro nodo estratégico.
Y después, cuando el margen de decisión esté completamente condicionado, vendrán a decir que “así funciona el mundo”.
No.
Así funciona el sometimiento.
Y lo que se está construyendo aquí no es seguridad, es un andamiaje de intervención consentida.
Un mecanismo donde México deja de ser un Estado plenamente soberano para convertirse en un territorio vigilado, condicionado y, eventualmente, dirigido desde afuera.
Y cuando eso se consolide, ya no habrá discurso que lo oculte, no fue una imposición… fue una entrega.