Insoportable la lentitud de los kioscos en Argentina en el siglo XXI. Les falla el cerebro, a todos los kiosqueros modernos, son una manga de inservibles. Ninguno sabe el precio de nada y lo tiene que ir a consultar a una computadora. Además, registran la venta y después viene el trámite ridículo para cobrar. La tarjeta cuando no hay efectivo, y si hay efectivo los boludos se marean porque tienen incapacidad motriz para manipular billetes. La bancarización de los últimos 30 años ha creado una sociedad de inútiles, retrasados en sus movimientos y además comunistas que tienen que seguir procesos comunistas. Ningún chico de esta época puede imaginar la velocidad supersónica a la que el comercio giraba a mitad del siglo XX, donde las personas eran rapidísimas, sin computadoras, sin celulares y sin bancos para cualquier trámite de morondanga.