Yo sé que a muchos se les va a olvidar porque España va ganando, pero el gol que le ha robado el árbitro a Cucurella es un escándalo.
No puedes pitar eso cuando el arbitraje del Mundial lleva todo el torneo dejando jugar, perdonando tarjetas y hasta expulsiones.
Cuando un óvulo humano es fecundado, libera una explosión de fuegos artificiales de zinc visible al microscopio.
Cada vida humana comienza con un destello de luz. El universo hizo lo mismo hace 13.000 millones de años, solo que a mayor escala
Lo voy a tuitear todos los días: el Gobierno lleva tres años incumpliendo la Constitución sin presentar los Presupuestos. Los ciudadanos tienen derecho a saber en qué se gastan sus impuestos.
🚨 La Guardia Civil confirma: la vía de Adamuz se rompió 22 horas antes. El sistema lo detectó. No saltó ninguna alerta. 46 españoles muertos que podían estar vivos.
El ministro Óscar Puente se enfrenta a 3 años de prisión por retirar 42 metros de vía sin permiso judicial.
Sigue en su cargo. 🔁 Retuitea para que España no lo olvide #Adamuz #ÓscarPuente #ADIF #Negligencia #España
EL JABÓN LAGARTO
El jabón Lagarto no es un jabón. El jabón Lagarto es una autoridad. Es una presencia. Es el único producto de limpieza que no compras… lo heredas. Tú no vas al súper y dices: “Voy a probar el jabón Lagarto”. No. El jabón Lagarto aparece en tu vida como aparecen los traumas y las recetas de tu abuela: sin pedir permiso.
Porque vamos a hablar claro: el jabón Lagarto no limpia, humilla la suciedad. Tú manchas una camiseta con tomate y el Lagarto no la lava… la somete. Le dice a la mancha: “Aquí se acabó tu carrera, artista”. Ese jabón ha quitado más grasa que muchos entrenadores personales.
Y luego está el olor. Ese olor no es perfume, eso es disciplina. Eso huele a patio, a barreño, a una señora con bata que te mira y te deja temblando solo con decir: “Eso con Lagarto sale”. Y salía. Salía la mancha, salía la mugre, salía la tontería y, si te descuidabas, salías tú también restregado.
El jabón Lagarto sirve para todo. Para la ropa, para el suelo, para la cocina, para una llanta, para una persiana y, en algunas casas, sospecho que hasta para bautizar niños. Hay gente que tiene un botiquín en casa; nuestras madres tenían una pastilla de Lagarto y una fe ciega. “¿Te has caído?” Lagarto. “¿Hay grasa en la campana?” Lagarto. “¿Tu padre ha venido con una mancha rara en la camisa?” Lagarto… y luego interrogatorio.
A mí me hace gracia porque ahora todo viene con nombre de laboratorio suizo: “detergente ultra bio active sensitive no sé qué”. Cállate ya. Antes había una pastilla verde-marrón con nombre de reptil y eso limpiaba más que tu vida después de bloquear a tu ex. Nada de marketing, nada de influencers. El jabón Lagarto no necesita anuncio. Su publicidad era una abuela levantando una sábana blanca como si hubiera ganado una guerra.
Y ojo, que el Lagarto tiene pinta de producto sencillo, pero impone respeto. Tú lo ves ahí, cuadrado, serio, sin florcitas, sin colores pastel, sin “aroma a nube de verano”. No. El Lagarto viene a trabajar, no a seducirte. Es el funcionario de la limpieza: no sonríe, no promete, pero cumple. Y mejor que muchos.
De hecho, si el jabón Lagarto fuera una persona, sería ese tío seco del pueblo que no habla mucho, pero te arregla una lavadora, te poda un olivo y te da una lección de vida sin moverse del banco. Duro, eficaz y con pinta de haber sobrevivido a tres crisis, dos riadas y una boda gitana.
En resumen: el jabón Lagarto no es vintage, es inmortal. Es el Chuck Norris de la limpieza. Es el producto que ha pasado de generación en generación como si fuera una reliquia sagrada. Y mientras nosotros vamos por la vida pagando botes modernos con tapa ergonómica, el Lagarto sigue ahí, tranquilo, pensando: “Cuando queráis limpiar de verdad, ya sabéis dónde estoy”.
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Se llama Jack, tiene 9 años y sufre ELA infantil.
Su madre, Raquel, necesita ayudas públicas urgentes para los cuidados enfermeros de su hijo.
Es una familia monoparental especial, ya que Raquel también tiene una discapacidad, y no dispone de suporte para los cuidados de Jack.
Viven en Tarragona.
Contactar con Raquel SOLO PROFESIONAL: WhatsApp 622009907
Hola @Florette_es vuestra “nueva receta” de ensalada César light con lechuga romana es una estafa. Os creéis que vais a quitar los canónigos y a rellenar la ensalada de tallo de lechuga para que pese más y no nos vamos a dar cuenta. No la compro más.
"Andaluces, NO ME MERECEIS.
Que una mujer como yo, con lo que valgo y el puestazo que tengo, venga a intentar presidir la mierdda de la Junta de Andalucía, no me lo vais a agradecer lo suficiente NUNCA.
Dicho lo cual, ingratos andaluces, votadme.