“lo manejaste muy bien”. No, no lo hice. Enloquecí, perdí mi chispa, lloré en silencio; me rompí a solas y llevé una sonrisa que mentía mejor que cualquier máscara. No lo manejé, lo sobreviví porque no tenía otra opción
En la medida de lo posible quiero pasar todo el tiempo que se pueda con mi hija, estar en todas sus primeras veces, no perderme ningún momento especial de su infancia, que siempre me recuerde haciendo parte de su vida, ser su compañera y que ella sea la mía.
Todo puede cambiar en cualquier momento, de un día para otro todo puede ser diferente, vive el día a día, disfruta de cada momento y no te acostumbres ni te aferres a nada.
Jamás he romantizado la maternidad y muchísimo menos la etapa de gestación pero desde que nació mi bebé las cosas se tornaron muchísimo más llevaderas y disfruto hasta lo más mínimo, aún siendo doloroso. El amor que siento por mi chiquita es tan inexplicable que vale cada cosa.