qué sabrán de ser argentinos si con jijiji no hicieron pogo en un cumpleaños, en un XV, en un casamiento, en una marcha, en un estadio, en una plaza, en una facultad, en un boliche a las 5 de la madrugada
Hermosa despedida de todos los clubes al Indio. Fenómeno cultural. El único club que se olvidó fue el mismo que también se olvidó de Diego. Los falsos populares. La peor mierda del país.
Cuando mi hija crezca le voy a contar que el Indio metió 120 mil personas en un descampado gigante con barro hasta las rodillas y fue el carnaval más hermoso que vivió Gualeguaychú. Una hazaña tras otra.
Hay una canción del indio para cada momento.
Para enamorarnos, para reír y disfrutar, para brindar, para llorar, para afrontar un duelo.
El tipo no solo era un genio con las letras, le llegaba a la gente y formaba parte. Así es como un ídolo permanece en el tiempo, eterno.
Llamen a Skay, a Semilla, a Sidotti, llamen a todos, se murió el Indio Solari, se murió el Rock en Argentina y la despedida la tenemos que organizar nosotros porque el destino fue hijo de puta y eligió este momento. Cortemos la 9 de Julio y que suenen los Redondos una semana.
"𝐴𝑙𝑙𝑖́, 𝑦 𝑝𝑎𝑟𝑎 𝑠𝑖𝑒𝑚𝑝𝑟𝑒, 𝑎𝑝𝑟𝑒𝑛𝑑𝑖𝑚𝑜𝑠 𝑞𝑢𝑒 𝑐𝑖𝑒𝑟𝑡𝑜𝑠 𝑓𝑢𝑒𝑔𝑜𝑠 𝑛𝑜 𝑠𝑒 𝑒𝑛𝑐𝑖𝑒𝑛𝑑𝑒𝑛 𝑓𝑟𝑜𝑡𝑎𝑛𝑑𝑜 𝑑𝑜𝑠 𝑝𝑎𝑙𝑖𝑡𝑜𝑠 (𝑛𝑖 𝑠𝑒 𝑎𝑝𝑎𝑔𝑎𝑛 𝑐𝑜𝑛 𝑠𝑜𝑙𝑜 𝑠𝑜𝑝𝑙𝑎𝑟...)"
Lamentamos profundamente la partida de Carlos Alberto Solari, uno de los nuestros.
Gracioso y valiente.
Hasta siempre, Indio. 💙💛💙