Estuve durante horas buscando un libro para finalmente recordar que lo presté y jamás me lo devolvieron. Hay dos clases de boludos: los que prestan libros y los que los devuelven.
Les jode que, siendo gratuita, no logren entrar. La UBA es un tester infalible de mediocridad. También por eso la odian tanto: porque es una de las pocas puertas que se les cierran en la cara y les recuerda, una y otra vez, que todavía hay cosas que el dinero no puede comprar.
Debe ser culpa mía que no se hablar bien y no se entiende bien cuando hablo porque no tengo las facultades tan explicativas que tienen otros, pero es lo que estoy diciendo desde que me senté acá.