Murió Miguel Uribe y, en lugar de comprender el dolor y el impacto de su partida, el lenguaje nocivo que lo rodea no se mitiga: se intensifica.
Se llenan la boca hablando de “reconciliación”, “desescalar las palabras ofensivas”, pero ahí siguen , de lado y lado, vomitando odio, división, revanchismo.
No los menciono, no los cito, porque no vale la pena caer en ese juego sucio. Pero que cada quien lea y esté atento a quienes intentan “capitalizar” para bien o para mal, la muerte de un ser humano.
Qué dolor este país.
Sigo sin comprender la necesidad de las personas que se suben a transmi a cantar y hacerlo con un bafle enorme generando un ruido totalmente innecesario... Es un bus, si te escuchamos 🙂
Muy personal y todo pero la frustración que da haberse matado en el gimnasio por meses y no poder verlo en las fotos del paseo POR NO HABER CAGADO EN LOS 3 DÍAS QUE DURÓ??????????