🥹🇯🇵 ¡UFFFF… QUÉ POSTAL!
Tras la dolorosa eliminación de Japón en la Copa del Mundo, Hajime Moriyasu, con lágrimas en los ojos, se acercó a la afición que acompañó a la selección durante todo el torneo e hizo una última reverencia (ojigi), el tradicional gesto japonés para expresar respeto y agradecimiento.
No hay absolutamente nada que reclamarle a este equipo. Compitió hasta el último segundo, nunca dejó de creer y nos regaló algunos de los momentos más inolvidables de este Mundial.
El hombre de la libreta. El entrenador que hizo que muchos volviéramos a sentir que los Supercampeones podían existir.
Si algún día toca caer, que sea con la dignidad, la humildad y el orgullo con los que cayó Hajime Moriyasu.
🇯🇵 Arigatō, Sensei. Su legado ya es eterno.