Los chaqueños jugando a la bolita eran lo que los jamaiquinos son en los 100mts llanos. Era imposible ganarles, las partian al medio y te volvías desvalijado en buena ley.
Historia basada en hechos reales, extracto del libro “El Regreso y otros cuentos” de Jorge Mario Ramón.
A 50 años del último golpe cívico militar recordamos a los calamares desaparecidos.
Porque la memoria es compromiso activo con el presente y el futuro. Para seguir construyendo espacios donde la identidad, la solidaridad y los derechos humanos sean bandera.
Memoria, verdad y justicia.
Nunca más.
#𝐎𝐫𝐠𝐮𝐥𝐥𝐨𝐌𝐚𝐫𝐫𝐨́𝐧🤎
Hoy mi primita (11) me preguntó si conocía a Tokio Hotel!!?!!?? Jajfjak Mi amor no me hables de las sagradas escrituras, yo estuve ahí cuando fueron escritas
Han pasado muchas Navidades muy lindas pero lamentablemente de acá a que me muera ninguna va a superar cuando me regalaron la Play 2. Un antes y un después en mi vida
Lo que estoy viviendo otra vez en Argentina confirma que ser judío en Argentina es más sencillo que ser judío en España. Y no porque aquí haya un trato “especialmente bueno” hacia los judíos; no es un privilegio, no es una deferencia especial. Es algo mucho más profundo: aquí todos somos argentinos. Punto. La identidad nacional absorbe y neutraliza cualquier intento de clasificar a las personas por origen. Es una sociedad que, aunque tiene desafíos enormes que España no tiene, le lleva años luz en el plano étnico.
España opera con un marco mental distinto. Aunque moderna, sigue siendo un país con una estructura identitaria profundamente étnica. No hace falta mirar muy lejos: catalanes, vascos, gallegos, valencianos… muchos se reconocen primero como “etnias” o “culturas” y recién después como españoles. Esa forma de organizar la identidad hacia adentro condiciona también la mirada hacia afuera: se evalúa al otro desde categorías étnicas, incluso cuando no corresponde. Es comprensible cuando las diferencias culturales son enormes, pero no tiene sentido en el caso de un judío español indistinguible del resto salvo porque él mismo lo diga.
Argentina hizo el camino inverso. Asimiló inmigraciones masivas, italianos, españoles, judíos, armenios, alemanes, y en vez de convertirlas en bloques rígidos, las fundió en una identidad común. Aquí nadie pregunta por tu “etnia”; preguntan por tu barrio, por tu club de fútbol, por si sos de Boca o de River. La mezcla fue tan profunda que la categoría étnica perdió poder explicativo. La diferencia, por lo tanto, no está en cómo se trata a los judíos, sino en cómo piensa la sociedad. En Argentina, pertenecer es simple: sos argentino. En España, pertenecer es más complejo, porque la nación sigue siendo un mosaico de identidades que compiten entre sí. Y quien llega de afuera queda atrapado en ese sistema de etiquetas.
Argentina es, con todas sus crisis, una sociedad post-étnica. España no. Y esa diferencia se siente en la piel. En Argentina no tengo que defender el judaísmo, ni explicarlo, ni justificarlo. Ser judío aquí es anecdótico; no define a nadie. Y ese es justamente el punto.
En Argentina, el presidente Milei puede decir que quiere hacerse judío y la gente lo vota igual. No porque quieran un presidente judío, sino porque a la sociedad el tema le resulta personal e irrelevante. Ahora bien, imagina por un segundo a Feijóo anunciando mañana que se hace judío. El escándalo sería inmediato. Y eso solo demuestra lo que estoy diciendo: no es la religión, no es el trato, no es la convivencia; es el marco mental étnico que sigue muy vivo en España.
Argentina dejó eso atrás. España todavía no. En España muchos simplemente no quieren ser españoles, es en eso que España fracasa y Argentina triunfa, nunca conocí a un argentino que diga que no lo quiere ser. Y eso que el país aunque mejorando bastante, le queda mucho para llegar a ser España.
a vorterix no le van a dar nada pq su público somos pobres negros de a pie laburantes marginados por el sistema y a la burguesía streamer solo le importa llegarle al alumno de uade q paga por ver a martin cirio se mea de la risa con momi giardina y cree q leuco es inteligente
yo creo que sí somos racistas, en ningún país te van a boludear tanto con ser negro, chino, gordo, pobre, de la misma forma que en ningún país vas a tener tantas posibilidades de trabajar, estudiar, ganar más guita y salir adelante. no es la peor de nuestras contradicciones.