Parte viene de la dificultad para encasillar a la Argentina: un país blanco pero no tanto, clasista (más que racista) pero inclusivo, malhablado pero igualitario (por eso malhablado), en la lona pero orgulloso y, sobre todo, un país "de cuarta" que insiste con mirarlos a la cara.
Porque a pesar de décadas de fracasos y frustraciones con gobiernos de todo tipo y de un país que no crece, el argentino se las ingenia para sobrevivir y destacarse en el mundo. En deportes, en cultura, en las empresas de cualquier parte, por talento. Y esto genera envidia en los mediocres, y eso que aquí en Argentina le damos la bienvenida a todos, a cambio de nada, a los que vienen solo un rato y a los que vienen para siempre. Es algo natural del país, así somos, y esto no pasa en absolutamente ningún lugar de la Tierra.
Lo del silbido al final es una argentinidad total. Pero es lo menos relevante del vídeo, en donde deja claro que con el mal no se dialoga.
Se lo expulsa
Frente al imperativo eunuco de la época y el cinismo institucional, el Chad aparece como contraseña entre huérfanos. Los ritos que faltan, el Padre ausente y la obscenidad de querer ser hombre: nuevas masculinidades para @RevSupernova_
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One Battle After Another es una dura pero también divertidísima exploración de cómo las cosas jamás cambian, no importa lo mucho que lo intentemos, y que a pesar de eso, jamás nos rendimos en intentarlo.