Si me pagaran cada vez que escribo un holi a un macho y me clavan el visto ya me hubiese comprado un departamento en Caballito con plata que me prestaron dos señoras que no conozco.
Me desperté a las 9.30, tomé mate sin apuro, hice ñoquis caseros, dormí siesta, anduve en bici. La felicidad no está en las personas, está en no trabajar