No lloré cuando murió mi padre, pese a que estaba a su lado cuando dejó de respirar en la cama del hospital. Tampoco en su entierro o su funeral, rodeado de amigos. Lloré, y muchísimo, cuando encontré una carta manuscrita de mi padre en un cajón de la oficina un mes más tarde.
se acuerdan de esos 7 de diciembre de infancia??!! se levantaba uno emocionado, te llamaban a eso de las 4/5 de la tarde y te cambiaban con la pinta q te habían comprado, prendías velitas en la madrugada,jugabas hasta más no poder! Wow amigos, que tiempo tan valioso, no vuelven
Yo nunca he entendido el odio generalizado de la gente (que no es de la salud) al acetaminofen.
Literalmente ese medicamento es DIOS, no es que no sepamos mandar nada más, es que realmente es bueno.