“La profundidad es un lujo.
Terminar un libro. Conversar sin un teléfono sobre la mesa. Dedicar más de diez minutos a reflexionar sobre un problema. Escuchar un álbum completo. Escribir sin interrupciones. Estar en un lugar sin sentir la necesidad de publicarlo.
En un mundo que vende distracción masiva, la atención sostenida se ha convertido en el privilegio de quienes deciden. Y viven.“
Estoy en mi pico absoluto de anhedonia: cada día me cuesta más encontrar placer en las pequeñas cosas. Todo es plano, vulgar, del montón. Cada tanto aparece un libro, una película o un disco que me vuelven a dar un poco de esperanza. Penosamente se trata de una honrosa excepción.
Caminar sin podcast. Comer sin teléfono. Esperar el café sin scrollear. Ahí es donde aparecen las únicas ideas que después vas a reconocer como tuyas. Aburrirse a propósito es de los actos creativos más raros que quedan.
No, el Atlético de Madrid nunca haría algo así. Sin embargo, en los últimos meses venimos sufriendo una campaña de acoso y derribo sobre uno de nuestros jugadores. Filtraciones interesadas, 'fake news', faltas continuas de respeto, la versión culé de la maquinaria inventando historietas, llamadas antes de enfrentamientos directos... Pero claro, a nosotros tampoco se nos ocurriría tener a sueldo al vicepresidente de los árbitros o recurrir a favores políticos para inscribir a jugadores. RESPETO y VALORES.