@Polificcion Estimado Carlos Andres. Entiendo tu punto pero creo que debes ser mas especifico con el lenguaje que usas. Los terroristas eran de Al Qaeda. No todo musulman es terrorista asi como no todos los curas son violadores de niños. Es facil caer en la generalizacion pero te perjudica
Pero era sencillo: si tenías el dinero garantizado por auspicios invitabas a los socios, no les cobrabas.
La / las marcas tenían al mismo público dentro del evento para su activación.
Los medios, en cualquier caso, iban a ir y la exposición estaba garantizada.
Si tumbaron el evento es porque alguien, sin analizar el contexto, asumió que era una buena idea cobrar decenas de dólares para la presentación de un futbolista…. estando sextos en el torneo y sin cumplir ningún objetivo deportivo mínimo dentro del año.
No es la toxicidad tuitera sino la falta de ubicación en tiempo y espacio.
Siempre me causará gracia que todos sean culpables menos la directiva. Es decir, pierden plata? Culpa del hincha. Hay criticas y estadios vacios? Culpa del hincha. Hay problemas economicos? Culpa del hincha.
Cuando se verá al verdadero culpable? Hay gente que cree esto?
Si esto es así, que poca cabeza, y criterio la de la dirigencia, que por el rechazo de "X" lancen abajo algo que ya tenían recaudado 200.000 dólares.
O sea X los gobierna, y deciden por ellos?
Y está claro que el espíritu de dar este "dato" es que se vayan contra los hinchas y socios que expresaron su rechazo, y que les digan "miren por su culpa BSC perdió 200.000 dólares", y más bien se genera lo contrario, analizar la fragilidad de esta dirigencia, y la falta de criterio y oportunidad para tomar decisiones.
Más bien, eso debería analizarse.
Si esto es así, que poca cabeza, y criterio la de la dirigencia, que por el rechazo de "X" lancen abajo algo que ya tenían recaudado 200.000 dólares.
O sea X los gobierna, y deciden por ellos?
Y está claro que el espíritu de dar este "dato" es que se vayan contra los hinchas y socios que expresaron su rechazo, y que les digan "miren por su culpa BSC perdió 200.000 dólares", y más bien se genera lo contrario, analizar la fragilidad de esta dirigencia, y la falta de criterio y oportunidad para tomar decisiones.
Más bien, eso debería analizarse.
Sigo sin entender cómo en un club tan grande, se NORMALICE que el presidente sea alguien que no eligieron, que al equipo lo dirija alguien que llegó por el apellido del padre, y que les hayan metido a un jugador de 40 años que no necesitaban solo para agrandar el show.
Merecido.
Absolutamente TODOS los partidos de la fecha subidos en Zapping, tienen problemas para reproducirse y se adelantan sin sentido, por lo que es imposible verlos con normalidad.
Es imposible posicionar una campaña contra la piratería si le fallan así al usuario que va por lo legal.
Peloteada histórica de Juventud Italiana al Delfín. Pocas veces he visto a un equipo de Ascenso hacer ver tan mal a uno de primera categoría. Heras es sin dudas la figura de la cancha.
Así se juega al fútbol.
Guarden el nombre de Javier Torres DT de Juventud🇮🇹
Ahora resulta que todo depende de los jugadores…
Es increíble la campaña que se están mandando para intentar lavar la cara de la peor dirigencia de la historia de Barcelona.
A Vito lo respeto y siempre se portó muy bien conmigo, pero el personaje lo ha superado.
Cada vez que le dan un micrófono vuelve a defender lo indefendible.
Hay una pregunta que Ecuador evita hacerse porque le da vergüenza mirarse al espejo: ¿por qué una parte del país sigue sintiendo ternura, nostalgia o incluso simpatía por los mismos apellidos que durante décadas han danzado alrededor del poder, la justicia, el escándalo y la impunidad?
No hablo aquí de un episodio aislado, ni de una anécdota pintoresca, ni del folklore barato con el que se intenta convertir la degradación pública en espectáculo familiar. Hablo de una pedagogía nacional de la impunidad. Hablo de esa costumbre enfermiza de mirar al poderoso procesado, señalado, cuestionado o históricamente perseguido por sombras judiciales, y aun así decir: “pero qué carismático”, “pero cómo llora”, “pero cómo quiere a su familia”, “pero qué personaje”, "ese es mi loco"
Esa es la tragedia moral del Ecuador: nos han enseñado a confundir el circo con el pueblo, la lágrima con la redención, la barra con la inocencia, el grito con la autenticidad y el descaro con la valentía.
Los Bucaram no son solamente una familia política. Son un síntoma. Son una escuela sentimental del populismo impune. Durante medio siglo, el país ha visto desfilar denuncias, escándalos, procesos, prescripciones, retornos teatrales, victimismos, fugas, abrazos, cámaras, canciones, tarimas, concursos, llantos y burlas. Y, sin embargo, una parte del Ecuador todavía los mira como una novela vieja de la televisión nacional: con memoria rota, con ironía domesticada, con ese cariño peligroso que los pueblos colonizados por el espectáculo terminan teniendo por sus propios verdugos simbólicos.
El ecuatoriano pobre se demora meses rogando una providencia. El ciudadano común tiembla ante una boleta, una multa, una citación, una orden judicial. Pero ciertos apellidos parecen vivir en otra dimensión: la dimensión donde el tiempo prescribe, las audiencias se difieren, las causas se enfrían, los procesos se vuelven paisaje y la memoria pública termina anestesiada por una escena de llanto en un certamen de belleza.
Y entonces viene la gran obscenidad cultural: el país se conmueve.
Se conmueve no por los niños pobres de la mochila escolar. No por los enfermos de la pandemia. No por la justicia arrastrada durante años. No por el ciudadano que jamás tendría semejante margen de maniobra frente al sistema penal. Se conmueve porque el viejo caudillo llora, porque la familia abraza, porque hay cámaras, porque hay emoción, porque el espectáculo vuelve a funcionar como detergente moral.
Pero una lágrima pública no lava cincuenta años de historia política. Una barra familiar no absuelve un expediente. Un gesto emotivo no borra la pregunta esencial: ¿qué clase de sociedad termina apreciando al poder precisamente porque se burla de las instituciones que deberían limitarlo?
Ahí está el problema. No en que una persona llore. No en que una familia celebre. No en que exista una escena humana. El problema es que Ecuador ha sido educado para perdonar al vivo, admirar al audaz, celebrar al que se sale con la suya y despreciar al serio como aburrido. Hemos convertido la viveza criolla en patrimonio emocional. Hemos hecho del cinismo una forma de identidad nacional.
Por eso Bucaram no desaparece. Porque Bucaram no es solo Bucaram. Bucaram es el espejo de un país que se indigna en público y absuelve en privado. Un país que maldice la corrupción, pero admira al que la sobrevive. Un país que pide justicia, pero aplaude al que la convierte en teatro. Un país que exige instituciones, pero luego se enternece frente al caudillo que las escupe con una sonrisa.
La pregunta, entonces, no es qué hacen los Bucaram con el Ecuador. La pregunta es más incómoda: ¿qué parte del Ecuador sigue necesitando a los Bucaram para reconocerse?
Mientras sigamos confundiendo carisma con virtud, lágrimas con reparación y desparpajo con liderazgo, la impunidad no necesitará esconderse. Le bastará salir en cámara, abrazar a los suyos, llorar un poco y esperar q el país, una vez más, le diga: “mi loco que ama”.
¿En serio algún hincha de BSC espera que los convierta en SAD la misma gente que no fue capaz de revisar si un jugador era elegible en la Copa Ecuador?
Vale la pena replanteárselo.