Ese conflicto interno que se presenta cuando alguien cercano te pide ayuda y no sabes cómo sostener sus emociones, aunque sí puedas resolver su problema. Te sientes frío y distante; quieres extender la mano, pero no permites que se aferren.
Cada vez que me permito cometer un error, que no persigo la perfección y me digo que está bien no siempre estar bien, es como si le dejara flores en la tumba de quien fui alguna vez.
Estresarme tan feo que se contractura la musculatura cervical completa y toca infiltrar en la base del cuello. Prometo cuidarme mejor el siguiente mes.