Y además, tenía una belleza y frescura que cautivaría a más de uno. El mayor lo apreciaba, más no lo expresaría por no resultar irrespetuoso.
─ Así que eres mestiza. Eso explica el color de tus ojos, lo que sí, has tenido suerte en tener más rasgos bretones que dunmer. ─
─ ¿Haces algo en especial para llamar la atención o sólo por tus orejas? ─
Cuestionó, algo burlón, pues enseguida notó esa actitud en la contraria. Cruzó los brazos a la altura de su pecho.
─ ¿Eres una elfa, no? Hacía rato que no veía una de tu especie. ─
No pretendía incomodarla, su mirada y su expresión siempre son algo neutras, incluso cuando está de buen humor.
Notó tras mirarle el nerviosismo en la ajena, enseguida apartó la mirada y relajó su postura, intentando transmitirle algo de tranquilidad.
─ No, perdona. No era 》
¿Ella tiene orejas y el llamativo es él? Bueno, para ser justos, le han llamado ojos de gato en el pasado, entiende su curiosidad.
Le mira, de arriba a abajo.
No lo parece, más bien parece estar buscando una pulmonía.
El fuego ya está ardiendo, miró a la joven y con un gesto con su cabeza le indicó que se acerque.