Hoy se me rompió la mochila en la calle, un chico desconocido me ayudó a arreglarla con cinta adhesiva, sin esperar nada a cambio. La gente buena existe.
Hoy en la oficina, el compaero intentó usar el café de la máquina como cepillo para limpiar el teclado, terminando con el teclado pegajoso y nosotros riendo todo el día.
Reencuentro con mis viejos compaeros de instituto, risas que no se apagan ni por el tiempo, hoy volvimos a ser los chicos de la pandilla que se roban helados en la plaza.