¿CERRAR CICLOS? Nos vendieron la idea de que “cerrar ciclos” es bloquear, tirar fotos, borrar chats y fingir que nada ocurrió. Pero la vida no funciona como la papelera de reciclaje de una computadora. Lo vivido no se elimina, se integra. Hay cosas que no se pueden tirar al olvido, porque también fuiste tú mientras pasaban. Y aunque hoy te duelan, también te formaron.
Al terminar el año, muchos sienten prisa por “resetear” la vida: nuevas metas, nuevos hábitos, nuevas relaciones. Y en esa urgencia de renovación se les olvida lo esencial: no se trata de borrar la versión anterior de ti, sino de reconciliarte con ella. No niegues al que fuiste mientras sobrevivías con las herramientas que tenías. Puede que hoy tengas más conciencia, más información, más fe, pero en ese momento hiciste lo que sabías.
Cerrar un ciclo no es decir “aquí no pasó nada”, es tener el valor de decir: “aquí pasó mucho, aquí me rompí, aquí me equivoqué, aquí también amé, aquí aprendí, y aunque ya no quiero seguir viviendo así, no voy a odiar al que fui”.
Si desprecias tus versiones pasadas, siempre vivirás en guerra con tu propia historia.
¿Capisci?
#danielhabif
Mi viejita , es viuda, y cada mañana que la llamo le pregunto /
Como estás mamá ??
Bien acá tomando un técito
Y estás sola ??
No , estoy con Cristo .
El hijo de Dios , nunca está solo.
El trauma no te hizo más fuerte, alteró tu sistema nervioso, te rompió el corazón, te provocó noches de insomnio, estrés postraumático, problemas de confianza y esos estragos que solo tú sabes. Quién se volvió más fuerte fuiste tú, gracias a ti y no al trauma.