Story time 😈
Soy una morra de 20, bien buena, de cabello rubio con trenza. Estábamos pintando una casa a medias con el contratista, el patrón mío y de mi papá.
Un día me jaló a un lado y me ofreció mil dólares por dejarme cojer. Así de directo. Lo miré… el wey está gordo y bien feo, pero pensé “a lo mejor se viene rápido y ya”. Total, mil varos. Acepté.
Cuando mi papi se fue por el lonche y los refrescos le dije que me quedaba un rato más pintando. En cuanto se alejó el camión, el patrón se me acercó, me jaló hacia la escalera llena de pintura y me bajó los leggins negros de un jalón hasta las botas.
Me dejó el suéter blanco subido, las tetas afuera y la panocha completamente al aire en medio de la casa. Se quedó viéndome un segundo, se bajó el short y me empujó de frente contra los peldaños. Me abrió las nalgas y me la metió completo de un solo empujón. Estaba gruesa, caliente y se sentía pesada adentro.
No me habló para nada. Solo me agarró fuerte de la cintura y me empezó a cojer recio, bien duro, el sonido de sus caderas pegándole a mi culo se oía por toda la casa vacía. Yo no podía callarme… gemía bien rico cada vez que me entraba hasta el fondo, agarrándome de la escalera para no caerme.
Duró poco. Se vino rápido adentro, me llenó y se quedó unos segundos respirando pesado contra mi espalda, todavía adentro. Después se salió, se subió el short, me contó los mil dólares y se fue como si nada.
Yo me quedé ahí un rato con el suéter todavía subido, las piernas temblando y el semen escurriéndome lento por los muslos… después me subí los leggins, agarré la brocha otra vez y seguí pintando como si todo estuviera normal, esperando a que regresara mi papá.
A veces el billete gana.