La queja es la expresión de una frustración, la autoagresión más frecuente en los seres humanos. Degrada nuestra calidad de vida y nos enferma. No aporta nada, solo multiplica emociones negativas. Mejor cambia de actitud, no te quejes, aplícate y resuelve, sé productivo.
La queja es una monserga, un lastre. Es la manera infalible de destruir la Perla luminosa del presente. Ninguna queja vale la pena semejante pérdida, va tu calidad de vida en ello. Mejor asume y resuelve. Rescata el aquí y el ahora, es lo único que existe.
Cuando juzgas a otro, te agredes a ti. Eres tú quien padece los efectos negativos de tu propio juicio. Vives lo que detestas de los demás en el mismo momento de juzgarlos. Serena tu mente. Deja de agredirte. Reconcíliate con tu Principio de Realidad: contempla: goza.
El agradecimiento es un acto de lucidez que nos posibilita experimentar, de nuevo, la abundancia de lo recibido. Cada vez que agradeces, vuelves a recibir. Quien agradece, multiplica y vive en abundancia.
Cualquier persona puede insultarnos, pero nadie puede ofendernos. Escucha el insulto como quien escucha un gruñido. El insulto proviene del Imaginario Personal, de los más bajos niveles de la conciencia reactiva, no te enganches, mantente impasible, invulnerable: en paz.