Termine como termine mañana, le agradezco eternamente al Dios que guionó tu vida por haberte hecho argentino.
No hay nada después de esto. No hay nadie después de vos.
Gracias.
me da pánico la fragilidad de los lazos humanos. Un malentendido, un orgullo herido, un mensaje sin responder. Y algo que tomó años construir se desmorona en un segundo.