Albarrada de carne y hueso,
mudo himno de sangre...
Siente dolor, mucho dolor,
por el resquebrajo de la conciencia,
en el marco que aísla
el matiz de su mirada
y tu desilusión.
Lҽɳι🍷
Veía la vida pasar,
día tras día,
gris, rutinaria,
sin color, sin alegría.
Hasta que un día
me cansé de mirar el mundo
desde la ventana de mis miedos.
Guardé las lágrimas
de los días grises,
no para olvidarlas,
sino para que dejaran de regar
la tristeza.
Entonces abrí las ventanas del alma
y dejé que el sol entrara.
Descubrí que la luz
siempre había estado afuera;
era yo quien mantenía la puerta cerrada.
Era yo
quien mantenía cautiva
a mi propia alma,
encadenada a mis miedos.
¿Y a qué le temía?
Quizá al dolor,
quizá al fracaso,
quizá a volver a empezar...
Quizá el miedo
había permanecido tanto tiempo conmigo
que dejó de tener un nombre.
Solo era una sombra
a la que me acostumbré a llamar hogar.
Y ese día comprendí que la libertad no siempre comienza cuando desaparecen los miedos,
sino cuando decides dejar de obedecerlos.
Salí al encuentro del sol.
Y mientras su luz acariciaba mi rostro, sentí, por primera vez en mucho tiempo, que la vida no había cambiado...
la que por fin había despertado era yo.
No permitas
que se nos haga tarde,
que indolentes se vistan
de ámbar las ventanas,
que se retuerzan las sombras
o se desgaje el almanaque.
No te retrases, amor,
no dejes
que cambie de dueño el olvido,
que la pérdida nos abrace
con su piel de estraperlo.
No deseo
interponer tu ausencia
entre la almohada y el sueño
ni reducir tu historia al vaivén
del vértigo a la desmemoria.
No permitas que la lluvia
nos sorprenda a cubierto,
no quisiera
conjugarte un día
en tiempos compuestos
ni saber de ti como se sabe
que luce el sol allí afuera.
La necesidad de amar, detente un segundo a leer esto por favor:
Todo lo que amas probablemente se perderá "
A los 40 años Franz Kafka, que nunca se casó ni tuvo hijos, paseaba por el parque Berlín cuando conoció a una niña que lloraba porque había perdido su muñeca favorita. Ella y Kafka buscaron a la muñeca sin éxito.
Kafka le propuso que se reunieran al día siguiente para volver a buscarla.
Al día siguiente Kafka le dio a la niña una carta ′′escrita por la muñeca′′ que decía: ′′Por favor no llores, me fui a un viaje para conocer el mundo, te escribiré sobre mis aventuras."
Así comenzó una historia que continúa hasta el final de la vida de Kafka.
En sus encuentros, Kafka leía las cartas de la muñeca cuidadosamente escritas con aventuras y conversaciones que la niña consideraba adorables.
Finalmente, Kafka compró una muñeca y se la llevó a la niña diciéndole que había vuelto a Berlín su muñeca favorita.
′′No se parece en absoluto a mi muñeca", dijo la niña.
Kafka le entregó otra carta en la que la muñeca escribía: ′′mis viajes me cambiaron." La niña besó a la nueva muñeca y la trajo feliz a casa.
Un año después, Kafka murió.
Y años después, cuando la niña era ya adulta encontró una carta en la muñeca. En la pequeña carta firmada por Kafka decía:
′′Todo lo que amas probablemente se perderá, pero al final el amor volverá de otra manera."
Frank Kafka fue un escritor de lengua alemana, nació en 1883 en Praga y falleció en el año 1924 en Austria.
La vida cambia cuando dejas de perseguir títulos y empiezas a seguir curiosidades
De pequeños nos preguntaban: "¿Qué quieres ser cuando seas grande?"
Quizá la pregunta era otra: "¿Qué te gusta tanto que podrías pasar horas haciéndolo?"
Richard Feynman decía que la vida no necesita ser descifrada para disfrutarse. Basta con explorarla.
La psicología de Mihaly Csikszentmihalyi muestra que las personas encuentran más bienestar cuando se entregan a actividades que las desafían y las entusiasman.
No hace falta tener todas las respuestas. Solo la valentía de seguir aquello que despierta tu curiosidad.
A veces, el propósito no aparece de repente. Se construye haciendo, aprendiendo y enamorándote un poco más de aquello que te hace sentir vivo.
@srCusto Que me ayuden a promocionar mi novela La tardecida para que pueda llegar a más personas amantes del mundo rural y del gran escritor Miguel Delibes. Ese es mi deseo...📚
Vivimos deprisa intentando descifrar el sentido de la existencia, sin comprender que la vida es solo este instante frágil y hermoso en el que dos almas se reconocen antes de volver a ser extrañas.