Pido perdón por ser un loco y pensar tan poco en nosotros dos. Por no escucharte y por querer siempre tener razón. Estaba jugando a ser imparable, a creerme dios. Me olvidé de los dos. Si alguna vez te mentí fue por miedo y no por malo. Te escribí otra por si te acuerdas de mí.
Perdona, ahora si me salió caro. Ahora verte en otras manos duele cómo estar sin ti. Parece que ya no nos conocemos. Aún recuerdo el hotel del primero. Tú y yo haciéndolo en cualquier parte, en el carro, en la cama, en el suelo. Todavía no he dejado de pensarte, lo he intentando
ayer un huevón me dijo, no sabes manejar verdad? Le dije no, nunca he estado al volante. Me dio su carro, me obligó a intentar. En 28 años es la primera vez que conduzco.