Contra el crimen, toda la fuerza del Estado.
Nuestro respaldo a la Fuerza Pública por la operación en Tello, Huila. Si se confirma el vínculo anunciado con el asesinato de Miguel Uribe Turbay, exigimos que se esclarezca toda la cadena de responsables y que haya justicia.
Y seguiremos insistiendo: el Huila y el sur del país necesitan el regreso de la FUDRA. La seguridad no puede dar espera.
⚠️CUIDADO CON ESTE MAN EN TIKTOK⚠️
Me acaba de tumbar con una boleta para Ryan Castro este 31 de octubre (localidad Sur Alta). Si los llega a contactar para comprarles entradas o ven que anda ofreciendo boletas, ¡PILAS, NO COMPREN! Son robadas.
A boletearle su cuenta 🔁 !! 🚨
Proyecto inviable, la pena máxima en Colombia es de 50 años, y cuando se presentan varios delitos, puede subir hasta 60.
Esta propuesta implica una sanción superior a la prisión perpetua, por lo que, no tiene futuro alguno en la @CConstitucional.
El exministro Fernando Ruiz fue viceministro de Salud de Santos, si Duque hubiera jugado a la pureza ideológica absoluta no lo nombraba como MinSalud y quién sabe con quién nos hubiera tocado afrontar la pandemia.
La calidad profesional siempre debe primar.
Están cegados.
Pésima noticia el desnombramiento de la brillante y competente @carolinasotolos como presidente de @camaradelainfra.
La autonomía e independencia gremial es un activo que el país no puede perder.
Se equivoca la CCI y se equivoca el gobierno. Así no.
Ganó Abelardo De La Espriella y ganó la democracia de Colombia. Hubo cambio de ciclo.
Yo quería que Paloma Valencia fuera presidenta. Lo digo de frente, porque sería deshonesto fingir ahora una equidistancia que no tuve: me entregué por completo a su campaña, hice proselitismo genuino y tomé posiciones vehementes y confrontativas porque creí que era lo que la candidatura ameritaba. Se perdió. Y se perdió estrepitosamente, con consecuencias en todos los sentidos. Pero la vida sigue y el país no se detiene.
Ayer Colombia habló y eligió a Abelardo De La Espriella como su presidente. Así hubiera sido por un voto, por diez o por diez millones, ganó la elección y será quien tome las riendas del país durante los próximos cuatro años. En democracia hay una máxima: el que gana, gobierna; y el que pierde, reconoce. Lo primero que un demócrata le debe al adversario que lo derrotó es justamente eso: el reconocimiento sin regateos.
Su primer discurso, para mí, era clave. No por protocolo, sino porque necesitaba despejar las dudas que De La Espriella me genera como ciudadano. Y me agradó lo que oí. Me agradó el tono conciliador. Me agradó la promesa de respetar las instituciones y las libertades públicas dentro del marco de la Constitución de 1991, que es la que nos rige y la que nos ordena a todos. Me agradó su honestidad al pedir que no esperemos milagros, y su aceptación de que recibe un país en estado delicado. Y me agradó el carácter con que dejó claro que gobernar no se hace a punta de amenazas.
Ese discurso importa porque allana el camino. Tender puentes de diálogo y sosegar a un país que pareciera no querer sosegarse —pero que lo necesita con urgencia— es la primera tarea de quien llega con un resultado tan ajustado. En un momento difícil, con una victoria estrecha, el primer discurso marca el tono de lo que viene. Y lo marcó bien. Arrancó bien.
Lo digo como quien estuvo en la otra orilla: voy a juzgar a este gobierno por lo que haga, no por el bando del que viene ni por la candidata que yo quise. Aplaudiré lo que funcione con la misma vehemencia con la que combatí en campaña, y señalaré lo que falle sin amilanarme. Esa es la única oposición —o, mejor dicho, la única ciudadanía— que vale la pena: la que mide por resultados y no por lealtades.
Un buen discurso no es un buen gobierno; apenas es la promesa de uno. Pero tras cuatro años de un mandato que demasiadas veces sembró miedo, ira y división, que el primer gesto del nuevo presidente sea un llamado a la calma no es poca cosa. Es, de entrada, algo que agradecer. Ahora viene lo difícil, que es lo único que de verdad cuenta: cumplirlo.
Si no gana Paloma (ni Fajardo, que no creo pero una es ilusa) me voy a callar y no me pronunciaré sobre la segunda vuelta. Que se maten ustedes con tanto odio que hay en esos extremos y con sus ansias de conseguirse mesías salvadores en política. A ver qué votos recogen.
Me rehúso a ver una encuesta más. Miren cada una con muchísimo criterio: quién la emite, quién está detrás y a qué candidato buscan favorecer.
En Colombia muchas encuestas ya no buscan informar, sino influir y manipular la conversación pública.
Se necesita un voto PRAGMÁTICO.