Carnes de la cazarecompensas tiemblan ante la pesada mano del moreno, ligero quejido, la marca de la mano del linterna se refleja en su pálido glúteo.
— Lo permitiré... Esta vez.
Comento era tan difícil tomarla en serio cuando ya golpeas sus glúteos con tu ereccion.
Ya puede >
——— ¿Quieres intentarlo?
Le dio una nalgada cuando le dio la espalda, lentamente se acercó a ella dándole leves golpes con su erecta verga en ese gordo culo
— ¿Sabes a cuántos les rompería la mandíbula antes de hablarme así?
Comento justo antes de darse la vuelta, ya puede notar ese rosado hilo tragado por los glúteos de la rubia.