Soy el recuerdo de alguien que ya no existe, habitando el cuerpo de alguien que todavía no sabe quién es. La continuidad del 'yo' es el mejor truco de magia de la biología.
Churchill estaba equivocado cuando dijo que los fascistas del futuro se llamarían a sí mismos antifascistas. Es peor de lo que él se imaginaba: los fascistas del futuro se llaman a sí mismos fascistas, sin ningún tipo de pudor, o, como les gusta decir a ellos, sin complejos.
Una cosa para el facherío.
Comparar un accidente ferroviario agravado por la mala suerte y en el que se ha atendido e informado a la gente desde el minuto 1 con un desastre meteorológico anunciado y agravado por la desidia e inutilidad de unos cargos públicos entre ellos un presidente que estaba de pacharanes mientras la gente se ahogaba, es de anormal profundo.
Y solo os lo compraran los anormales profundos.
Lo digo porque os veo venir.
Se debe investigar y pedir responsabilidades siempre pero la mera comparación es un insulto a la inteligencia.
Mark Ruffalo es un tipo que parece haber encarnado el papel que cumplió en Spotlight.
Se alinean a causas justas. Aprovecha su posición de privilegio para hablar de temas incómodos.
En un mundo donde Hollywood sirve casi siempre para maquillar la realidad, él ha sabido hacer contrapeso que vale la pena resaltar.
Veo la vida pasar mientras me saltan vídeos Zona gemelos, la gala de Ceci Army o el enésimo gurú que me promete hacerme millonario con su mentoría y los burpies.
Y me siento viejo. Pero a salvo: imagínate comerte toda esta mierda con 18 años.
Hay algo que nos cuesta mucho admitir. Trump, como Hitler, no ha engañado a la gente. Siempre ha manifiestado su desprecio por la compasión, la solidaridad, la decencia y la honestidad. Su discurso de odio es lo que ha cautivado a millones de personas. En España, la ignorancia, chulería y falta de humanidad de Ayuso produce el mismo efecto. Los demagogos saben movilizar el lado más perverso de la sociedad. La Shoah o el genocidio de Gaza no habrían sido posibles sin la complicidad de millones de personas. En Elogio del amor, escribí que la mayoría de la gente es buena. Comienzo a dudarlo.