Hay una canción del indio para cada momento.
Para enamorarnos, para reír y disfrutar, para brindar, para llorar, para afrontar un duelo.
El tipo no solo era un genio con las letras, le llegaba a la gente y formaba parte. Así es como un ídolo permanece en el tiempo, eterno.
El indio y los redondos no van a tener jamás explicación. Porque es el mate con mamá, la juntada con amigos, el abrazo de tu viejo o la buena noticia en el estudio o laburo.
Es un conjunto de todo eso y vamos a llevarlo eternamente en nosotros.